miércoles, 2 de mayo de 2012

DE LA MEDIAPATÍA AL FUEGO DE LOS SÍMBOLOS

Por: Antelmo García Hernández

 La apatía es la solución, es decir, resulta más fácil 
abandonarse a las drogas que enfrentarse a la vida, 
robar lo que uno quiere que ganárselo, pegar a un niño 
que enseñarlo. Por otra parte el amor requiere 
esfuerzo, trabajo.
  (PELÍCULA SEVEN 1995)

 Hinchada la pupila nacional con la iconografía de la crucifixión, playas defeñas, atiborradas y bombardeo electoral, donde el pomo y la chela hacen la alegría de estos días santos, el infantilismo mexicano sigue sin encontrar las soluciones fáciles, ni con los amplios espectros de dolor y sacrificio, ni con el sacrosanto valemadrismo como genérico de fe- algo así como lo mismo pero más barato- para calmar el desvelo nacional. 

    Y ante esta realidad de miedo, la fe se convierte un nicho para mercaderes del alma mexicana arrodillada y de espalda al camino de su verdad. Actos de fe sin salvación, soluciones fáciles con santas muertes y desvelos en cadena nacional.

    La TV de media noche verte aguas milagrosas y liturgias, sin vislumbrarnos más allá de la bancarrota de la economía familiar y compulsiones de compra directa. 

    Desligados buscamos religarnos al eterno retorno de las soluciones fáciles, la cultura de los cristalitos para el mexicano de a pie engrillado a la apatía, donde la mercadotecnia religiosa asfalta los caminos anchos de catarsis fast track, estrionismos borderline, mea culpa en clamores fallidos, quejas autoinmoladoras y ahora en su temporada primavera-verano la oferta electoral en spots comerciales de cambio para los que no saben ni quiere cambiar. El consenso de la Indefensión por pobreza de pensamiento.

    Con la matemática colateral de los 60 mil muertos y con la economía de la muerte a la alta, la docencia mediática -disfrazada pulcramente de conductores noticiosos- deseducan en la cultura del miedo, enseñándonos el destino manifiesto de un pueblo que cree que no es posible cambiar. Periodistas acartonados, sonrientes nos entregan la noticia de los muertos del día en una amabilidad trivial. 

   La teleciudadanía se religa en el camino de la bisutería, en la compensación de la carencia, donde el becerro de oro seduce la salvación con la venta nocturna del momento. La apatía es como la serpiente que devora su cola, pobreza de conciencia que se mira en el espejo para quedar petrificada. Dejamos de ser con la única posibilidad, de la petrificación en alta resolución. 

   Y con la indigencia léxica, la lápida cultural de la apatía sin tonos ni acentos descabeza la creatividad en narcomensajes, en la construcción social del miedo y el terror, aderezados caminos de eses caninos en la garganta muda de nuestra cultura.

    La autodestrucción como convivencia del buen mexicano es la rueda de la fortuna que se repite interminablemente, un sueño de mala calidad, humor negro al filo de la vida y la muerte, simbolismos insignificantes en horas pico, nostalgia permanente por los cristalitos cantar institucionalizado de nuestro villano favorito, el chupacabras trasexenal  que llegó para quedarse detrás del galán de telenovela, que nos susurra: no escuchar ni ver al de al lado. Cualquier cuestionamiento puede ser crucificado, producciones del churrealismo cultural de la matrix patria.

    El miedo requiere de la botarga de la indiferencia sin lograr que el verbo se convierta en carne, ignorar y valernos madre son el epígrafe de nuestra petrificación, en tanto erupciones y temblores no nos obliguen con el dolor de la inexistencia o por los caminos laberinticos de la soledad a formularnos la lista interminable de preguntas que pongan al descubierto al verdadero ser de luz confinado detrás de la telenovela mexicana en tiempo real, hoy en sus capítulos electorales.

    La pitonisa(1) podría decirnos que la solución se encuentra en el significado contrario del último eslabón de la cadena de problemas. Hacer historia tendría sentido para quienes fuimos vacunados contra esa disciplina, cuando creímos era solo acumulación de datos, y no método de solución de problemas para una comunidad. Como en comunidad debería ser la reconstrucción de las historias colectivas y personales, reconociendo esa organicidad oculta, como oculta es la violencia familiar detrás de las bardas y paredes que nos confinan pensando que nos protegen. Esa inteligencia colectiva que atisba el camino de la sustentabilidad y la autonomía. 

   No basta la descripción del mensaje y de los contextos de la pesadilla mexicana, agregando conocimiento en archivos muertos, otra manera de devorarnos a nosotros mismos. El universitario como la universidad debe ser gestora del homus consciente, desenfocándose espacialmente de sus hábitats enciclopédicos y convertirse en organicidades de producción de masa crítica y de nuevos liderazgos de inclusión, dando atención esencial al trabajo en equipo, combatiendo el oportunismo, el individualismo y egoísmo tan frecuente en la desocialización universitaria.

 - En este programa siempre hay víctimas y victimarios, pero la víctima no puede ser una putita, pues señores, no puede ser una putita la víctima ¿Cómo vamos a tener una víctima que va a confesar que el hijo es de otro si se acuesta con todos ¿o no?, ¿esa puede ser víctima señores? 
-nooooo- grita el público 
- ¿Puede venirse a llorarme y decirme: hay vengo a confesar que el hijo es del sobrino?¿puede?
 - Nooooo- el público 
- Obviamente que no, yo no me chupo el dedo, yo estoy en México para ayudar, estoy en México para sacar a mis mujeres adelante, y este tipo de mujercitas deberían estar presas por “prostis”. ¿Qué dice?, adelante 
- (aplausos) (2)

   Un defecto de la producción del conocimiento de las universidades es el de que en aras de la objetividad no se involucran en los procesos sociales, omitiendo el factor social en innovaciones, estudios científicos y tecnológicos, siendo muy subjetivos en cualquier interpretación, si es que la hay. Al final se remiten a ser descriptivos, sin rozar algún esquema de soluciones una manera más de la cultura de la queja, que contribuye a la develación descriptiva del problema, una forma de la infopornografía, aquella donde la queja se recicla así misma, que deseduca con la visión del eterno retorno inamovible, y de la que todos comemos amén todos los días. Donde sexo se vende por eros, satisfacciones cortoplacistas, donde el espíritu de la responsabilidad social de lago plazo no encuentra su sentido trascendental.

    La infopornografía es la femineidad esclava, la queja, sustituta de la trascendencia, un burdel al fondo del abismo donde se busca amor, el desierto, la inexistencia cultural. Una solo platillo de información quejumbrosa que desayunamos todos los días, construyendo al humano posible. Es la demonización del ser humano, desde la ama de casa que se resigna a la queja del maltrato y al abandono hasta las disertaciones de los intelectuales que salen en la televisión o escriben libros para ganar pilones en su cheque quincenal. No ofrecen soluciones ni se implican, se quedan en categoría mediática transexenal, sumando décadas perdidas. No hemos entendido la inutilidad real del chipote chillón de recortes presupuestarios y estabilidad de indicadores macroeconómicos.(3)

   Cruzar boletas electorales, no requiere ciudadanos participativos. El poder tiene su consenso cultural en nuestra inutilidad ciudadana. Aún más, el camino manifiesto del victimismo y la demonización de dominados y dominantes es el citoplasma donde se mueven estas complicidades conscientes e inconscientes, pueblo quejumbroso en el decrecimiento, pero dispuesto a intercambiar el voto por la más grande de las despensas electorales, corporaciones internacionales que fugan capitales a paraísos fiscales y poderes locales que los protegen y eximen, una cadena de autodesprecio a la dignidad humana. Cada vez que decimos que las cosas no pueden cambiar nos volvemos indignos, un clamor más de la masa humana, en el canal de las estrellas. El pretexto es, no sabíamos que no sabíamos.

    El chingar es un acto fallido de fe, es la reproducción de la doble moral, llamando a misa política en spots. Chomsky dice:la gente paga por su propia subordinación.(4)

    Desde la autoinmolación popular en algún cinturón de miseria y escandalización corporativa en pantuflas en un paraíso fiscal, el esclavo y el amo, el dominado y dominador, la sociedad civil y las corporaciones, comparten la parálisis cínica del psicópata, que es la pobreza emocional de no tener culpa 

    Demonizada la nación ésta involuciona su inteligencia donde anida la ignorancia, paredes del limbo donde se incuba el prejuicio y el miedo, sentimientos del esclavo, caldo de cultivo de la delincuencia formal e informal. Depredada el alma humana, la especulación es la bestia reinante de la depredación nacional, juegos virtuales en tiempo real. La construcción de una democracia virtual, que mide su caducidad en la contención social para el cuidado de la ignorancia real, su eficacia en periodo electoral nos señala el camino liberador del sistema electoral mientras se aprieta aún más el grillete (5). 


No llores ni te sientas mal así todos empezamos
Bienvenido al mundo real ahora ya eres un sicario (6).
   El buen ciudadano es ante todo un buen receptor de mensajes pobrecibles (7) , con información light como verdad, donde la palabra no construye sino reproduce, significantes sin contenido, la verdad travestida(8).

    Sospechamos de su vaciedad, pero siempre optamos por el esclavo albedrío de la apatía telecrática a ritmo de réquiem grupero, certificación de la exclusión juvenil, que evidencia la eficacia de los procesos enseñanza-aprendizaje de la industria cultural, la que reza que: por mi raza hablara televisa (9). 

   La mediapatía, sugiere al ciudadano invisible que puede buscar y encontrar el amor en los cortes comerciales, donde, sin embargo nada se mueve, buscamos pero deseducados no sabemos que no sabemos. La búsqueda se vuelve un extravío distraído, un pulular en los centros comerciales de la emocionalidad, un simulacro de llenar carritos de mercancías y después nada. Pareciera que después de Disney, las Vegas, televisa y bailar por un sueño es morir frente al monitor. 

   Lo que creíamos amor no lo es porque ni sabemos darlo, ni aprendimos la responsabilidad de recibirlo. La fosilización femenina en el kínder garden del cuento rosa, la inutilidad varonil con el síndrome del niño rey, degradan las capacidades de crecimiento de una comunidad. Esa panorámica vertical de la familia mexicana en el eterno retorno del final de la telenovela, limbo cultural del cual no queremos ser expulsados, porque lo único que tenemos es el control de cambiar de canal en el mundo perfecto de la apatía y el entretenimiento mediático de la deseducación nacional, porque al final, hemos comprado el adelgazador inútil de la grasa real, templo de nuestra matrix mexicana en cuyo santuario reza : Realidad es ahora, cosa del pasado  (10).

notas:
1. http://www.wordreference.com/definicion/pitonisa: f. Mujer que adivina el futuro a través de las cartas,bolas de cristal,etc.
2.  Laura Bozzo (2011): Laura, canal 2 de Televisa, canal de las estrellas, México.
3.  Arma con el que se enfrenta el Chapulín colorado a sus enemigos.
4.  Véase su libro: Cómo mantener a raya a la plebe.
5.  En inicio electoral, el sector financiero aumenta inversiones en sector energético, el 55% de la CFE ya es privada, somos más viejos pero más enfermos, ley para criminalizar a la sociedad, mayor gasto destinado a pagar al FMI que a gasto social, el narco aumenta su control territorial. 
6. Calibre 50 (2012): El niño sicario.
7. De pobreza predecible.
8. Jean Baudrillard,(2000):  La transparencia del mal .Ensayo sobre los fenómenos extremos .ED. Anagrama, colección Argumentos.
9.  Fregoso, Arturo(1988): Universidad y Vida, México, Ed. Trillas.
10.  Andy y Lana Wachowsk (1999):Matrix

martes, 8 de marzo de 2011

Notas para una poesis social. Lo molecular y lo glocal

Por Antelmo García Hernández

El diagnóstico está sobre expuesto, la imaginería rebasada, el victimismo racional y justo se convierte un suvenir en la eterna queja de una izquierda que se niega a crecer. La corrupción no tiene colores porque la sociedad ha sido deseducada en esos anti valores.Somos monocromáticos en la confianza a otro ser humano. La coherencia no tiene visos de curar la acción social.
A la protesta le falta la coherencia, estar contra sin construir su contrario, es el suicidio social. Reclamar sin construir. ¿Quiénes construirán sobre las ruinas? La queja gana muchos adeptos, la construcción de los proyectos propositivos y educativos suelen ser muy solitarios. La violencia intrafamiliar es el semillero de la carne de cañón del narco, de la sociedad que vende su voto. La política social, el sistema de partidos, la televisión cuenta con su masa de pasivos que solo piden una despensa y su talk show para creer e inventarnos en el cinismo como convivencia social. Queremos que otros cambien pero mi molecularidad, mi microcosmos sobre la que descansa el becerro de oro lo conservo incólume. El cinismo como ethos social descansa en esa cultura que nos une y es el de la corrupción que hace girar la rueda sobre un camino cuyo destino nos escandaliza. El verdadero tema nacional silenciado es que el escándalo deseduca, el escándalo forma a masas de paniqueados absortos para el consumo. El miedo es la estrategia de un mercado de amplios segmentos, cereza de un TLC dónde los hijos del ombligo de la luna yacen indefensos con sus jóvenes llenos de taquicardias, desamores en interminables reventones y depresiones.
Estamos ante la coyuntura de cambio de poderes y los mercadólogos de la ingeniería electoral, desempolvarán sus manuales para el reciclaje del nuevo producto, cuya envoltura dicta la telecracia, para que el día después del mañana, el dinosaurio siga ahí engullendo las esperanzas indefensas de un voto en las urnas de una democracia simulada.

Pero pese a todo, la responsabilidad es fundamentalmente ciudadana, el cinismo como la pornografía informativa, son los espacios de una psique social ocupados por la ausencia de una inteligencia juvenil que permanece dormida, en éxtasis artificial y de brutales despertares. Y sin embargo la homeostasis social resurge con los retos de una historia por pensar, de una conciencia de conciencias que aprende a escuchar. El desgrane social existente puede reconvertirse en sinapsis de acciones conjuntas y creadoras, molecularidad como laboratorio de experiencias y convivencias, los mil y un métodos para el abracadabra de la trascendencia social. Las artes de conjurar prejuicios, supersticiones, el miedo social entre unos y otros.
Molecularidad transformadora desde la esquina del barrio, el ejido, el paraje, Glocalidad como práctica de convivencia para derrotar la intolerancia del ciudadano de a pie. Habría que incentivar la producción intelectual de lo local para destrabar el morbo lúcido en que a caído los intelectuales de la agenda nacional, apostar al poema y a la técnica, al Quetzalcoatl trascendental de la ciencia alternativa, a los modelos de transferencia de conocimientos ciudadanos y apropiación de ideas y conceptos. Al ejercicio de la comunicación directa para crear topofilias y rescatar el espacio público de la indiferencia y el miedo. En una palabra regenerar y rescatar calendarios, para que la queja no eclipse al ser humano en su lance a la trascendencia.

Desde lago Tláhuac
Marzo/2011

viernes, 9 de julio de 2010

IRSE DE CASA EN UN BICENTENARIO


ideas para no leer

Es toda una experiencia vivir con miedo, ¿verdad?
Eso es lo que significa ser esclavo.

Roy
En la película Blade Runner







El futuro nos alcanzó otra vez, cíclicamente cada 100 años, junto con la idea de un futuro más catastrófico que nos atrae y absorbe la atención, cegándonos el presente. Siempre hay algo peor que nos fascinará hasta costa de nuestra propia extinción. ( 1 )
Los jóvenes inhalan con tal fuerza el solvente y la coca fina, que ningún puerto logran mirar, pues en el barco en el que viajan nunca les enseñaron de estrellas y mares, ni de puertos de partida ni destinos compartidos, de mapas, conexiones y comunicaciones, nunca les enseñaron a tomar el timón. Les enseñaron que la sacrosanta madre con su sola presencia guiaría la nave o que la violencia y el olvido eran destino para heredar. Y en este cuento surrealista, los hombres nos quedamos infantilizados y con el barco a la deriva. Nuestros jóvenes marineros nunca supieron de su divinidad y se creyeron desterrados, y dieron patente a la dimensión del submundo. Mal hijo, mal mexicano, otra vez saqueados, elige a tu cartel, compra tu villano favorito, todo está bien, a toda madre decimos y el resentimiento se instala como estándares de vida.
Y continuamos en el oficio de oficios de carne de cañón sirviendo al mundo excluyente, una grapa o morir y el eterno autogol, y es el tropiezo con la misma piedra (esa piedra que no se quita), pero ojalá la selección pueda la próxima vez y con esa esperanza nos volvemos a formar en el departamento de la golosina barata a cambio de un cuerpo y un espíritu. La esperanza es tan barata y tan cara. Seguimos creyendo que nosotros somos víctimas, que la SEP educa y televisa es la verdad, que nada podemos hacer porque la gente nos desespera y no se une.
Me recuerda a una niña bien que llegaba al barrio en Cd Nezahualcoyotl y se juntaba con la banda de los MP(2) y cuando hablaban de dejar las monas y la chela un rato, para recaudar víveres para los damnificados de Tepito(3) . Ella con enfado veía romperse su convivencia de solventes y decía con enfado “¡que hueva!” y succionaba fuertemente su carrujo encendido de marihuana. La lumpenización(4) no respeta clases. Ahora pesa la verdad sospechosa de que el consumo de drogas es un proyecto político, que por su caudal de recursos, pero sobre todo creo que es un proyecto que controla el ánima de los jóvenes, anestesiando sus capacidades vitales de soñar.

Esta infantilización sufriente, nos deja la puerta del cinismo como única salida para seguir existiendo. Reciclamos referentes culturales donde la degradación es basta. La pedofilia ya nos parece una moda, el secuestro es distracción mediática, llenamos el alma de los desperdicios que el poder impune sabe dar. Impávidos vendemos nuestro voto, impávidos en sed de destrucción enfermamos de odio a los niños y a los jóvenes. Les enseñamos el resentimiento y el auto victimismo. Ellos huyen de sus casas pero no saben a bien porque, caminan por las calles lloran sus soledades en el hombro de sus amigos, en la lata de taquicardias y desesperaciones, dándose golpes de efedrina, y sosas caústicas para ver si la herida cierra. No sabemos que se busca. Pero ellos se han puesto alas de latas, esas que no pueden volar.
Cuando salen de casa huyen de la doble moral familiar, buscan la libertad huyen de la soledad con el alma sellada de soledad. El primer balazo en la cabeza a los hijos es abandonarlos o sobreprotegiéndolos. Padres que no aprendieron a dar tendrán hijos que buscarán, tal vez poniéndose las alas más pesadas.
¿De que huyen los jóvenes? De la incoherencia entre lo que se dice y se hace, porque en el seno familiar educamos con el ejemplo y como solo miserias tenemos, miserias damos, solo nos queda la hipocresía como valor para vivir, porque perdidos también los adultos solo se nos aparecen las rutas cortas de la simulación como estándar de vida, tranzar para avanzar a costa del bienestar familiar.
Convertidos en carne de cañón de anexos y conexos los adultos damos consejos, damos la historia basura, envuelta en celofan, en medio del consejo, del regalo esta una bomba de enjuiciamientos, esta una manera de limpiar las miserias propias a costa del joven carne de cañón, para eso sirve la doble moral de los adultos y de la gente normal para justificar el autoengaño a costa de depositarlo en los jóvenes- basura.
En este bicentenario y en este centenario hemos alcanzado niveles de incomunicación donde el narcotráfico y el ser narco, se vuelve el referente social de trasgresión de muchos jóvenes que buscan alas. Los jóvenes como los niños se fascinan por las luces de colores, por el prestigio que da el ser temido, del poder de posesión, por el ser reconocido, ya que en el seno familiar la incuestionable sacrosanta madre y el padre ausente no pudieron establecer vínculos de responsabilidad y afecto. Ellos deseducados en la ceguera, el relumbrón los deja perplejos.
¿Por qué estos vuelos donde supura la sociedad?¿Por qué no crucificar al político? Sería más fácil y dejar de pensar y escribir. La indolencia se enfada, esa pesada cadena de dejar a los notables pensar, escribir y hacer.
La estupidez ilustrada existe, y es la de la queja del relumbrón, de estadísticas y referencias históricos que nos documentan lo mal que estamos. Pero hasta ahí. Del otro lado la que a los pobres periféricos les corresponde.
Me ha tocado vivir en una delegación donde el presente histórico nos está dando la mayor clase de nuestro eterno retorno centenario, donde modernización es la cara de la doble moral de la depredación institucionalizada, y la indolencia la única respuesta de una sociedad que no se encuentra.
Las fiestas de Tláhuac terminarán con sus ríos de alcohol vendido, y el evento tradicional con el recuerdo de las mercancías chinas por todos lados, parte del bicentenario del eterno retorno es que la falta de memoria extravía las palabras con la realidad.

Tláhuac D.F
Otoño del 2010

  1. .Eterno Retorno.Concepción del tiempo característica de la filosofía de Nietzsche. Consiste en aceptar que todos los acontecimientos del mundo, todas las situaciones pasadas, presentes y futuras se repetirán eternamente.
  2. Mierdas punk. banda que tenía presencia en varias colonias del municipio de nezahualcoyotl, pero en particuilar la que se sumo al movimiento de solidaridad de apoyo a los damnificados del sismo de 1985, y que se movía en las colonias benito juárez y agua azul. .otras bandas se sumaron al movimiento juvenil marginal como los pañales, los defectuosos, los pibes, y muchos otros mas
  3. Promovido por Movimiento Juvenil Marginal y apoyado por Bandas Unidas de Neza.
  4. Véase en wikipedia: El lumpemproletariado (algunas veces escrito lumpenproletariado y también conocido formalmente en español como subproletariado) es un término marxista de origen alemán. Mediante el mismo se designa a la población situada socialmente por debajo del proletariado, desde el punto de vista de sus condiciones de trabajo y de vida, formado por los elementos degradados, desclasados y no organizados del proletariado urbano, así como aquella parte de la población que para su subsistencia desarrolla actividades al margen de la legalidad o en la marginación social (delincuencia, prostitución, etc.).

viernes, 13 de noviembre de 2009

COOPEROTECNIAS II

Cuando Vicente Fox nos indilga la frase aspiracional de bocho changarro y tele, nos habla de la complicidad cultural entre el poder y la indefensión, de los dominados.
El poder, el cinismo se vuelve cool, haiga sido como haiga sido. El sistema de partidos es la institucionalización del cinismo, pues se dicen fehacientemente demócratas.
Los dominados lucimos los lenguajes fracasados de la indefensión. Una especie coloquial de “pégame pero no me dejes”. Toda una tradición del macho víctima y la misógina que no corta su cordón:
-¿Viejo, primero me pegas o primero cenas?
- Primero te pego vieja
- muy bien viejo”.
Son las costumbres de la indefensión heredada. Esta cultura se vende hasta fashion es, nuestros jóvenes lo practican empezando por regalarle celulares a las novias. Los celos son territorio telcel.
Una trampa, cuando se diseñan políticas públicas de fomento al cooperativismo, es creer que los pobres son solo víctimas, ¿Pues cuantas cooperativas no fracasan por falta de autocrítica? Los peores enemigos del cooperativismo, son los propios cooperativistas. La autocrítica y la crítica constructiva es una aterradora puerta, que desquebraja nuestra historia personal:
Hablar de cultura cooperativa es sintonizar la producción de los lenguajes, de inteligencia y fracaso:
¡Como a mi, si yo soy el fundador del cooperativismo!, ¡gracias a mi la cooperativa se levantó!
La lucha del poder es un veneno en las cooperativas y en las organizaciones sociales, pues siendo pobres quejumbrosos el poder otorgado o ganado se puede volver inmanejable. Ver al pobre como pasivo es una visión, hasta autoritaria. La meritocracia debería predominar sobre el discurso, por mucho que el discurso se vuelva una necesidad. Darnos cuenta cuantos valores e identidades compartimos con la clase dominante, no debe ser fácil sobre todo cuando la academia es la estupidización de la familia a nombre del entretenimiento.
La pobreza es una simbiosis parasitaria entre dominantes y dominados, es una manera de autocomplicidad de los desposeídos, en contra de si mismos. La ricopatía del pobre, esa virtualidad que se estrella en la guerra social de todos contra todos. Esa cultura enferma que detestamos pero compartimos, el mejor culto a la soledad social, es la del mexicano que grita y presume su individualismo ejecutivo, el mal sano placer del mundo empresarial de deshacer al prójimo para escalar el monstruo corporativo.
Infestados con una pizca de poder no dudamos en hacerle un becerro, para ello existe la adulación y la maledicencia, bombas en el centro del cooperativismo, después deudas morales de resentimiento social. Preguntemos a excooperativistas si desearían volver a ser una cooperativa.
En la simbiosis del dominante y del dominado hay axiomas de perpetuación: Dale dinero a un pobre y será más pobre. Cuantas cooperativas familiares se dañaron los lazos por dinero, y sobre todo si era a fondo perdido, la política social está llena de estas historias.
El campo en la ciudad se extingue por esas razones, pero los defensores del pueblo insisten en el victimismo como lucha, el maizeo es solo la estocada final. La historia de la ciudad de México es la historia de esa indefensión. Memoria indefensa porque no la hay.
Los que nos hemos puesto la playera de cooperativistas tenemos de dos sopas, ser cooperativos o ser corporativos, ser genuinos o virtuales, protocolizar por dinero y quedar crucificados en hacienda o diseñar en la praxis y en la teoría los espacios cooperatécnicos de desarrollo gradual. Desarrollar capital social condición al dinero.
Si la pobreza es una condición para la acumulación del capital, para nosotros es la oportunidad para la reeducación compartida, Si el monstruo se cae, no tenemos porque caer con él.
Co-operar tendría una razón fundamental. ¿De que serviría toda la sapiencia social si no nos metemos al círculo del bien hacer? Que nuestro instinto de sobrevivencia nos lleve al romance de la convicción. Preguntémonos y respondámonos ¿será posible? Este es el rompecabezas del cooperativismo.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Tláhuac hoy: La sangre que enseña




"Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos
y decirles que fuimos derrotados. Pero no podremos mirarlos a los
ojos y decirles que viven así porque no nos animamos a pelear."
Mahatma Gandhi

En algún tiempo los que ayer lucharon contra los malos gobernantes se llenaron de indignación y sufrieron muertes. Hoy son los mismos que están sentados en el poder y ejercen la violencia, la ambición se desbordó. ¿Cuál es la enseñanza para los que hoy luchan contra la violencia gubernamental , aprendan de esta experiencia?

El olvido enferma el espíritu, porque la conciencia que nos anima hacer el bien muere, y muere por que en algún momento los defensores del pueblo se sintieron indispensables y se creyeron iluminados con derechos a poseer el poder, pero sobre todo porque el pueblo olvidó su responsabilidad, de pensar, preocuparse y ocuparse, de los asuntos públicos como la salud, la educación, la cultura, la protección al medio ambiente, etc. y dejó ese poder a otros que indigestos se fueron transformando en los nuevos caciques electorales. Olvidamos e ignoramos el corazón colectivo y dejamos que lo invadieran los intereses personales con las armas del poder público.

La sangre enseña que la indiferencia mata, pero puede enseñar que la indiferencia es el desconocimiento de nosotros mismos, pues desde pequeños nos dijeron y nos hicieron sentir inútiles y tontos. Odiamos las matemáticas, odiamos pensar, aprendimos a odiar lo que nos hace sentir responsables, y nunca pensamos esos sentimientos, esos rechazos y caímos en la trampa. En la trampa de ser indiferentes, que hace fútiles el sueño de los jóvenes, y en la matemática del amor nos hace creer que autoconmiserarnos es amor.

Hoy la hora dramática que viven las familias, la historia y la cultura de Tláhuac, son un espejo de nosotros mismos, ¿Lograremos romper las cadenas de una educación pasiva que nos enseñaron a no ser merecedores de ser dignos? ¿Seremos capaces de dirigir nuestro propio destino?.¿Serán capaces las inteligencias jóvenes de aprender que lo único que les queda es hacer las paces con la tierra?

¿Serán capaces los espíritus indignados de organizar el tlapique colectivo del entendimiento? ¿Seremos capaces de generar inteligencia y saber que queremos con la tierra, aun los que no la poseen?. Tal ves si, tal ves no. Tal ves nos iremos mayoritariamente a estrenar los nuevos centros comerciales como modernidad que nos traerá la línea 12. Tal ves los jóvenes serán felices trabajando arduamente o ilícitamente para conseguir la distinción que creen les da una marca de un escaparate ubicado en las exchinampas. Tal ves nos atiborremos de transgénicos, y hormonas; y felices con las longas de la queja caminemos los nuevos Tláhuacas chatarrizados, por la desmemoria de la tierra.

Así es el mundo, así es la ciudad de México, ¿Por que pensar este caos de falsa modernidad sobre el recuerdo de una cuenca chinampera? . Felices en la histeria de las chinampas asfaltadas la modernidad salvaje, no acepta proyectos pensantes de respeto al medio ambiente, por ejemplo: ayer los culhuacanes que se declararon suelos de conservación, hoy son condominios sin memoria.

Hoy no queremos gobernantes corruptos, pero deberíamos saber para que no queremos gobernantes corruptos. La sangre enseña que hoy la organización productiva, agroecolóigica, cultural, educativa, de tolerancia y aprendizaje es el único camino para un mejor futuro de los niños que hoy se encuentran en los brazos consumistas de la televisión y comida chatarra,juguetes y mascotas desechables que no llenan el vacío afectivo-educativo. Engordamos a los niños sin querer, sin saber, sin saber hacer, solo nos queda la fuga televisiva con cerveza de preferencia e indiferencia.

Estamos ante un espejo, que si queremos vernos porque ya nos cansó tanta queja vecinal y poca acción, veremos seguramente que hay mucho que tirar y mucho que construir. Mucho egoísmo que tirar y mucho que platicar y aprender.

La primera defensa de la tierra es la defensa de la ecología humana que da el, acuerdo, la inclusión, la creatividad. Los de arriba tienen su proyecto, la última estación del consumismo, el pueblo con la experiencia de los abuelos, la juventud y sus profesionistas, la unidad de los proyectos agroecológicos de vida, para la valla humana agroecológica de la ciudad.

Hoy la poesis que significa creatividad debe ser compartida, la canción compartida, el grafiti compartido, el ska compartido, la banda compartida, la matemática de sumas y multiplicaciones de saberes compartidas, de chinampas culturales, de trajineras de pensamiento, de ahorros para la vida, co-operativismos de conciencia, compartimiento de siembras de solidaridad, de ahuejotes estructurantes en la navegación libre de la empresa social, la composta autosustentable, la siembra socializada. Es decir dirección de faena coordinadamente.

Este modesto papalote de pensamiento esta al aire, solo quiere el diálogo con Tlapique y agua de sabor.


Septiembre
2009

martes, 24 de febrero de 2009

COOPEROTECNIAS

La indefensión mexicana aprendida es parte sustancial del desequilibrio ecológico. Hoy el desastre ecológico nos enseña las venas vinculantes y los nervios acerados de la ignorancia, de nuestro respirar universal congestionado.

Sin embargo, pareciera una contradicción, que en la obscuridad del ozono, la conciencia del otro y del yo se prefigura una claridad. Que en medio de nuestro desaseo ciudadano, la mirada de desaprobación del niño que ve tirar la basura al adulto, llene la esperanza de la reconstrucción de un nuevo hábitat, de un nuevo ethos.

Sentados frente al espejo, en el metro tal vez miramos nuestra verdadera pobreza, pero conciente o inconcientemente la ignoramos, encerrando al genio que se sabe en el otro, el del símil ciudadano que se transforma en relación a otro y al planeta.

Y mientras el cronos avanza, vivimos y morimos en el congestionamiento vial - en esa piedra cultural del sacrificio de las mercancías rodantes - , engordando la ignorancia-longa de nuestro futuro, exigiendo la liposucción del cambio, para no cambiar.

Por ello el culpable de nuestros males siempre será otro, porque es más cómodo jugar a la inconciencia y a la falta de juicio, quedándonos parados en el desastre universal con nuestras bolsas llenas de cinismo, porque el espejo humeante también es miedo oculto, el miedo de la verdad de las muchas verdades. El miedo es nuestro pan de cada día y pasivos ante la televisión nos pasmamos inactivos ante el torrentes de las malas noticias, que son el gran negocio, producto que nos despierta para seguir peleando un lugar en el amontonamiento de las soledades ciudadanas. La adrenalina a la mexicana como desayuno en la neurosis vial de todos los días.

La pobreza es la ignorancia de poder actuar para cambiar. Sobre esa premisa descansan los grandes problemas que requieren la responsabilidad de todo aquel que se dice ciudadano mexicano y del mundo. Tal es parte de la disertación del presente texto. La otra es la de ir aportando a la comunicación en la reflexión que desde nuestro estar nos toca pensar y repensar como engranajes del gran entramado de la vida.

El reto del Mercado Biocooperativo Tláhuac es aprender a vernos, desde nuestra singularidad y buena voluntad para hacer este barco, una empresa conceptual y factible de desarrollo humano.

Pensar en medio del caos metropolitano, es el inicio de la creación de los verdaderos parajes que surgen de la solidaridad humana. Como sociedad hemos demostrado unidad de acción en la desgracia ,pero no hemos iniciado los proyectos de asertividad, que requieren la constancia, y uno de ellos es el que buscamos con la realización del festival biocooperativo el 31 de enero del 2009, para fortalecer el proyecto de comercialización del cooperativismo agroecológico, educativo y cultural en Tláhuac.


Sembrando palabras

Los saberes sistematizados de apoyo mutuo, el saber ser en conjunto, lo podemos entender como una cooperotecnia.

La cooperotecnia no tiene como fin último la acumulación de capital, sino el desarrollo humano. Si bien la mercadotecnia busca la satisfacción de los deseos y necesidades de sus consumidores meta, la cooperotecnia busca el desarrollo humano en lo económico, educativo, cultural y social. La cooperotecnia son los saberes sistematizados, donde los individuos se implican en el desarrollo de sus comunidades, son asociaciones para lograr colectivamente sus metas, creación diversa de soluciones a problemáticas comunes, considerando las aportaciones de la mercadotecnia como herramienta para comunicar y no sólo vender. La cooperotecnia no sólo es cuantitativa, sino cualitativa; ésta última referida a la calidad de comunidad creada. Esta es una aportación conceptual al cultivo de comunidades.

El término biocooperativo es un concepto vinculante de saberes en trabajo compartido, agroecológico, educativo y cultural, que concibe a la vida como diversa, genuina desde su potencial creativo local en una conciencia universal e infinita. Es la construcción de la autonomía creativa del desarrollo humano, con versatilidad de diversos órdenes, el biocooperativismo es un rizoma social. Para sembrar y cosechar el respeto y la confianza ciudadana.



Desde el observatorio Tláhuac, los jóvenes, la tierra y algo más…

La zona metropolitana de la ciudad de México continúa su desordenado y especulativo crecimiento, la contaminación, el hacinamiento, la degradación de la vida y la destrucción de los ecosistemas son consecuencias de la destrucción de la solidaridad humana; que dan impunidad a la acumulación del capital. Los niveles de ozono que contaminan el espíritu y se suman a la inconciencia de la globalización de la miseria que degrada al planeta.

El mundo desde hace tiempo se ha embarcado en la nave global de los locos, y en nombre de la modernidad y la indiferencia, de la ganancia y la prosperidad, inexorablemente continúa asfaltando las últimas chinampas, las últimas biosferas, para dar paso a los escaparates y unidades habitacionales, de fortunas fáciles sobre sabios ahuejotes, ejemplos locales de nuestra evolución biocultural.

El amor a la tierra se va convirtiendo en el cadáver de la modernidad neoliberal. Los jóvenes estudian para ser ejecutivos de tiempo completo o se ven conminados al desempleo e indefensos, se convierten en el mercado por excelencia del narcotráfico, y la delincuencia. Su juventud rebelde se vuelve contra si misma, diluyendo la esperanza de un posible planeta humanizado. En este mundo los jóvenes no se encuentran, se suicidan en la inexistencia. La distinción mercantil no les alcanza para sentirse libres, han sido abonados al abandono para las siguientes generaciones. La miseria juvenil es un gran negocio.

Y en el desierto de respuestas humanas el dinero, es todo pero nada, pues no es suficiente la impresionante riqueza sobre la impresionante pobreza, y encapsulados en la manipulación de nuestros deseos -que nunca llenan nuestras necesidades vitales - la marca y la última droga, nunca serán el puerto último de la felicidad.

El pesimismo altamente redituable, nos conmina a la sobrevivencia del changarro y/o a una vida cronometrada de trabajar con tiempos extras para vivir eternamente endrogados.

La deshumanización es la mayor depredación planetaria. Si el humano colapsa, entonces nuestras casas, los bellos parajes, también.

La televisión no comunica, sólo vende, no contribuye a construir comunidades, deseduca en el consumismo, genera masas de consumidores, no contribuye a formar sujetos libres, sino a crear públicos consumidores de deseos por mercancías efímeras de bienestar, explota el ego e infantiliza al ciudadano a través del movimiento de sus deseos. La depredación del planeta se da también por los medios masivos de comunicación, desde la deseducación, en primer lugar.

La infantilización de algunos académicos, e intelectuales, es que pretenden explicar la realidad desde la luz de sus conocimientos y desde sus escaparates se vuelven enjuiciadores y diagnostican, sumando sus investigaciones a las largas filas de quejas documentadas que solo les alcanza para subir bonos en el siguiente cheque. La petulancia los distingue, convirtiéndolos en la otra cara de la queja que tanto contaminan, junto con los noticieros sobre el destino manifiesto de la miseria mexicana mundial.

Tláhuac, la ciudad, México, el planeta, degrada su riqueza natural y cada día somos más pobres y la mayor pobreza, es la que ignoramos, la que vemos pero no observamos, la que sentimos pero no entendemos , pues nuestro espíritu ha sido deseducado en los medios masivos de comunicación, en la acrítica escuela y de manera fundamental en la familia.

La acumulación y la compulsión de mayor posesión, de los intereses más poderosos sobre los recursos del planeta, es proporcionalmente directa a la devastación de la naturaleza. La diversidad del planeta es un problema de conquista y transformación del ciclo de los mercados.

El cultivo de alimentos para consumo humano es desplazado por el cultivo de agrocombustibles, que alimentarán a las grandes industrias. La biodiversidad es arrasada por los monocultivos, y culturas locales en contacto con su hábitat, son arrasadas por las grandes marcas y cadenas comerciales. El camino, la alimentación chatarra y hormonal, la macdonalización alimentaria, que es la ocupación de los cuerpos humanos, el tatuaje global en el sobrepeso quejumbroso de una sociedad consumidora e infantilizada.

El exterminio de la biodiversidad también es el exterminio de la identidad y la diversidad cultural. Sin memoria, los esclavos del miedo, son también los de la inconciencia.

En el DF se consumen 44 millones de litros de gasolina y combustibles al día ; en Tláhuac, el entorno rural desaparece a causa de asentamientos irregulares y corrupción, pese a que son áreas naturales protegidas y suelos de conservación. El corredor Tláhuac, Xochimilco, y Milpa Alta forma parte del 2%, que alberga la biodiversidad del planeta .

Los capitalinos contamos con una gran riqueza natural en éstos lugares. A veces los mismos que habitamos a un radio corto a las chinampas no sabemos lo que estamos dejando perder. Los invernaderos y tierras cultivables han sido abandonadas por una ciudadanía que ha perdido el sentido de la sobrevivencia en la organización y el gran cáncer de asfalto los devora. Ahora no importa sembrar la tierra y generar alimentos sanos, ahora nos interesa que los abuelos vendan sus tierras al mejor postor.

Los programas gubernamentales muchas veces no llegan al verdadero campesino, y a falta de transparencia, la información se vuelve exclusiva para unos cuantos, en el abandono de la tierra para otros; y el deterioro ambiental para todos. No es que la tierra no produzca, es que el nutriente humano fundamental de la conciencia y la organización no lo hemos sembrado a esta tierra. La vida tiene sed de la conciencia humana.

Grandes son los sucesos históricos que guarda la tierra de Tláhuac y si el habitante no organiza su voz, esa historia que la tierra alberga, muere. Un Tláhuac sin memoria es un pueblo sin identidad, un Tláhuac sin memoria es un pueblo sin dignidad.

Repensar y entender que somos parte del planeta y de un universo más trascendental, es reflexionar sobre la chinampa, los humedales y la sierra, que nos compelen a actuar a no morir, ¿Pues no somos acaso la flecha de la evolución? ¿No somos lo más granado de la vida? ¿No pesa en nosotros la responsabilidad de la conservación de la vida?

Transfiramos a los jóvenes el conocimiento para el desarrollo de proyectos y empresas sociales con respeto a la vida, donde la tradición se complemente con la tecnología, y deje de ser la herramienta enemiga, y entremos al cambio generacional de un nuevo concepto de modernidad, donde integración sea diversidad. La ignorancia de la diversidad nos encamina al miedo y a la desintegración, la ruta del eterno retorno que no aprende de sus errores y dolores.

Reaprender que nadie es poseedor de la verdad absoluta, es revivir nuestras percepciones sobre la vida y el medio ambiente. Reaprender, es descontaminarnos de la ignorancia, que alimenta el prejuicio.

El que aún posee sus tierras, aún posee la esperanza de la conservación de la vida humana, de su diversidad cultural y del medio ambiente al que le fue dado para cuidar. Eso nos hace diferentes a la destrucción inconciente del que tira la basura, contamina, arrasa cultivos y hábitats, y termina vendiendo su tierra al mejor postor, o del resentido que despoja a su hermano, vocifera su falta de libertad, su esclavismo de interminables deseos insatisfechos frente a los aparadores de un Wal Mart.

La inconciencia es un reto educativo de la vida y la colectividad humana, reconocerlo desde nuestra individualidad, es el principio donde inicia la sanación de la tierra. El ethos que nos enseñaron los griegos surgió por el hábitat externo y acabó como herencia del cultivo del espíritu. Ahora el inicio de la vida en sincronía con la especie humana, inicia desde el ethos de cada uno y la capacidad colectiva de cultivarlo.

En el origen de nuestra evolución cultural y educativa, nos encontramos de manera trascendental, cuando aprendimos a cultivar la tierra, el espíritu colectivo que permitió la evolución cultural.

Esa fue la enseñanza de la tierra al humano, la abstracción fundamental de nuestra evolución que derivó en la creación de las escuelas, esos invernaderos del conocimiento, que hoy deslucen abandonados por las avenidas de Tláhuac, que claman justicia, y la organización de más de un ciudadano, la organización de la inteligencia profunda, para hacer productiva la tierra de nuestros ancestros y abuelos. Esa inteligencia que podemos bautizar como la chinampa trascendental, la chinampa del planeta humanizado.

El humano que devasta al planeta desde su propio ser, hasta llegar a la política y al concepto de competitividad contra la capa de ozono, es un humano banal, egocéntrico y lleno de prejuicios. Vive auto etiquetado y prejuiciando lo diferente a sus estándares de alienación comercial.

La devastación obedece al orden del pensamiento banal y al espíritu quebrantado de un liderazgo mundial de grandes acumulaciones de capital y en evidente decadencia. Porque la pobreza ante todo, es una larga cadena de inconciencias.

Mercado de conciertos y biocooperativismo

El planeta comunica, como esos invernaderos abandonados, como esas tormentas y deshielos planetarios, y pide reconversión de pensamiento y sentimiento, pide nuevos caminos de inteligencia, Pide el trabajo inteligente, el autoconocimiento y reconocimiento en la ayuda mutua y solidaria, pide tapar la caja de Pandora de los prejuicios, y la tregua para desarrollar el músculo inteligente del trabajo para un fin común.

El trabajo cooperativo es la extensión y parte de la trama de la vida, del micelio multiplicador, donde todos sus miembros son la riqueza del conjunto .

Con estas visiones de ser y desde el estar en el planeta Tláhuac, proponemos el mercado biocooperativo para su sustentabilidad, transferencia y autoconocimiento compartido; como cultivo y cosecha permanente. Reconvertir y construir el calendario cultural agrícola, como camino de integración inteligente de filosofías, ciencias, tecnologías y artes del creador glocal. . Es el reto del pensamiento inteligente.

El acto cooperativo como integración de saberes en la organización conciente, es el que se crea en conjunto, entre el teórico y el empírico, entre el académico y el sabio de la tierra, entre el joven y el viejo, entre el vecino local y el del mundo, entre el rebelde sin causa y el que cree en las causalidades, entre el espiritual y el racionalista, entre el enamorado a cielo abierto y el que aprendió hacer su invernadero de amores.

El que co-opera se entrega y trasciende la experiencia de los desamores, para anclar su nave en mejores puertos multiplicadores de confianzas ciudadanas. La institucionalidad ciudadana, templada en la experiencia con su alforja de historias, esperando compartirle a las nuevas generaciones.

El saber, es la purificación del conocimiento, una dinámica circulante de redes de colaboración. El conocimiento compartido no tiene un absoluto, ni sabiduría petulante de individuos convertidos en pequeños dioses de barro, pues el conocimiento como el ser humano es finito y perfectible.

El objetivo educativo, es entender y revalorar las partes como un todo, la complejidad de pertenecer al mundo desde una nueva responsabilidad y convicción, más allá de la realidad de la pobreza de la resignación y del pesimismo, estados del espíritu que abonan grandes ganancias.

El proyecto del mercado biocooperativo, busca comercializar con una conciencia más allá del estándar productivista, busca el desarrollo integral de sus miembros; la cultura, la ecología, la educación, el arte las filosofías dialogantes para el acuerdo para el desarrollo local y humano de Tláhuac.

El proyecto de comercialización busca la creatividad propositiva del otro, busca el acuerdo entre creativos, para crear autonomías como principio de sustentabilidad, busca el equilibrio del ejercicio de la política pública. Busca medir los resultados de la gestión social, documentarlos, reaprenderlos y reproducirlos.
El proyecto biocooperativo busca la formación de organizaciones cooperativas en la práctica, busca la propuesta orgánica de educación en la vida organizacional, busca bifurcarse, extenderse, con nuevos valores y economía humanizada. El todo en cualquiera de sus partes es la verdadera fuerza de la organización cooperativa y solidaria.
El Primer Festival Biocooperativo busca el acuerdo horizontal para desarrollar la producción agrícola y educativa del campo en Tláhuac. Busca el acuerdo para una comercialización con identidad e imagen que comunique y no tan sólo venda.
El Primer Festival Biocooperativo, se plantea la red de las estéticas, el de los lenguajes artísticos y culturales. La siembra y cosecha de subjetividades para el bien-estar en la glocalidad.
Por tal motivo el Festival Biocooperativo convoca a todos aquellos ciudadanos de buena voluntad, al trabajador del campo, al promotor cultural, al artista, al empresario, al profesor de la vida más allá del aula, a los jóvenes que no se confunden con el dolor como estado de vida, ni se abren las venas como moda de indefensión, a implicarse y participar en este proyecto que los invita a desarrollar apoyos mutuos.

En este proyecto se han ido sumando en la organización de la oferta cooperativa:

A nivel de expoventas ornamentales y talleres al grupo de producción Cutzi Huriata cuya responsable es la Ing. Cecilia López Valdés, a los compañeros Cooperativistas de ETHOS, a los compañeros artistas del Colectivo Caótico con su propuesta submetropolitana, al grupo Karma con su nuevo parto discográfico, a los amigos de Urbanrunners con su propuesta de deporte extremo. Se suman a este rizoma, los compañeros de Real de Tláhuac, músicos de raigambre en nuestra comunidad, al grupo de danza folklórica Huitzilihuitl de Tecomitl, Milpa Alta, los compañeros infaltables de la cooperativa Pascual, al igual con los cooperativistas Acatl con una labor importante de vinculación cooperativa, la cooperativa campeón, productora de quesos y hortalizas, labor que le da sentido a la zona chinampera, la música de Son de Maíz, compañeros de largas trayectorias de solidaridad con su arte, la asertividad siempre dispuesta del compañero Vicente Vázquez promotor de los encuentros empresariales, el fotógrafo Alberto Barranco, cronista iconográfico de Tláhuac, al poeta Porfirio García fundador de Poetas en Construcción de Cd Neza, la Rondalla del amor de Sn Andrés, del mágico Mixquic, y muchos otros cronopios cooperativos de este gran ombligo citadino que se irán sumando.

Esperemos vernos y aprendernos pronto, recibiendo al 2009 con la disposición al acuerdo que conjure herencias de interminables quejas, y nos compela a buscar soluciones comunes a problemáticas comunes, para sembrar nuestras creatividades en las infinitas redes de la vida. Por todo lo anterior, va este grano textual de acción y bienvenida.


Tláhuac
Invierno/09
luzdesombras@hotmail.com
http://antelmogarcia.blogspot.com/