viernes, 9 de julio de 2010

IRSE DE CASA EN UN BICENTENARIO


ideas para no leer

Es toda una experiencia vivir con miedo, ¿verdad?
Eso es lo que significa ser esclavo.

Roy
En la película Blade Runner







El futuro nos alcanzó otra vez, cíclicamente cada 100 años, junto con la idea de un futuro más catastrófico que nos atrae y absorbe la atención, cegándonos el presente. Siempre hay algo peor que nos fascinará hasta costa de nuestra propia extinción. ( 1 )
Los jóvenes inhalan con tal fuerza el solvente y la coca fina, que ningún puerto logran mirar, pues en el barco en el que viajan nunca les enseñaron de estrellas y mares, ni de puertos de partida ni destinos compartidos, de mapas, conexiones y comunicaciones, nunca les enseñaron a tomar el timón. Les enseñaron que la sacrosanta madre con su sola presencia guiaría la nave o que la violencia y el olvido eran destino para heredar. Y en este cuento surrealista, los hombres nos quedamos infantilizados y con el barco a la deriva. Nuestros jóvenes marineros nunca supieron de su divinidad y se creyeron desterrados, y dieron patente a la dimensión del submundo. Mal hijo, mal mexicano, otra vez saqueados, elige a tu cartel, compra tu villano favorito, todo está bien, a toda madre decimos y el resentimiento se instala como estándares de vida.
Y continuamos en el oficio de oficios de carne de cañón sirviendo al mundo excluyente, una grapa o morir y el eterno autogol, y es el tropiezo con la misma piedra (esa piedra que no se quita), pero ojalá la selección pueda la próxima vez y con esa esperanza nos volvemos a formar en el departamento de la golosina barata a cambio de un cuerpo y un espíritu. La esperanza es tan barata y tan cara. Seguimos creyendo que nosotros somos víctimas, que la SEP educa y televisa es la verdad, que nada podemos hacer porque la gente nos desespera y no se une.
Me recuerda a una niña bien que llegaba al barrio en Cd Nezahualcoyotl y se juntaba con la banda de los MP(2) y cuando hablaban de dejar las monas y la chela un rato, para recaudar víveres para los damnificados de Tepito(3) . Ella con enfado veía romperse su convivencia de solventes y decía con enfado “¡que hueva!” y succionaba fuertemente su carrujo encendido de marihuana. La lumpenización(4) no respeta clases. Ahora pesa la verdad sospechosa de que el consumo de drogas es un proyecto político, que por su caudal de recursos, pero sobre todo creo que es un proyecto que controla el ánima de los jóvenes, anestesiando sus capacidades vitales de soñar.

Esta infantilización sufriente, nos deja la puerta del cinismo como única salida para seguir existiendo. Reciclamos referentes culturales donde la degradación es basta. La pedofilia ya nos parece una moda, el secuestro es distracción mediática, llenamos el alma de los desperdicios que el poder impune sabe dar. Impávidos vendemos nuestro voto, impávidos en sed de destrucción enfermamos de odio a los niños y a los jóvenes. Les enseñamos el resentimiento y el auto victimismo. Ellos huyen de sus casas pero no saben a bien porque, caminan por las calles lloran sus soledades en el hombro de sus amigos, en la lata de taquicardias y desesperaciones, dándose golpes de efedrina, y sosas caústicas para ver si la herida cierra. No sabemos que se busca. Pero ellos se han puesto alas de latas, esas que no pueden volar.
Cuando salen de casa huyen de la doble moral familiar, buscan la libertad huyen de la soledad con el alma sellada de soledad. El primer balazo en la cabeza a los hijos es abandonarlos o sobreprotegiéndolos. Padres que no aprendieron a dar tendrán hijos que buscarán, tal vez poniéndose las alas más pesadas.
¿De que huyen los jóvenes? De la incoherencia entre lo que se dice y se hace, porque en el seno familiar educamos con el ejemplo y como solo miserias tenemos, miserias damos, solo nos queda la hipocresía como valor para vivir, porque perdidos también los adultos solo se nos aparecen las rutas cortas de la simulación como estándar de vida, tranzar para avanzar a costa del bienestar familiar.
Convertidos en carne de cañón de anexos y conexos los adultos damos consejos, damos la historia basura, envuelta en celofan, en medio del consejo, del regalo esta una bomba de enjuiciamientos, esta una manera de limpiar las miserias propias a costa del joven carne de cañón, para eso sirve la doble moral de los adultos y de la gente normal para justificar el autoengaño a costa de depositarlo en los jóvenes- basura.
En este bicentenario y en este centenario hemos alcanzado niveles de incomunicación donde el narcotráfico y el ser narco, se vuelve el referente social de trasgresión de muchos jóvenes que buscan alas. Los jóvenes como los niños se fascinan por las luces de colores, por el prestigio que da el ser temido, del poder de posesión, por el ser reconocido, ya que en el seno familiar la incuestionable sacrosanta madre y el padre ausente no pudieron establecer vínculos de responsabilidad y afecto. Ellos deseducados en la ceguera, el relumbrón los deja perplejos.
¿Por qué estos vuelos donde supura la sociedad?¿Por qué no crucificar al político? Sería más fácil y dejar de pensar y escribir. La indolencia se enfada, esa pesada cadena de dejar a los notables pensar, escribir y hacer.
La estupidez ilustrada existe, y es la de la queja del relumbrón, de estadísticas y referencias históricos que nos documentan lo mal que estamos. Pero hasta ahí. Del otro lado la que a los pobres periféricos les corresponde.
Me ha tocado vivir en una delegación donde el presente histórico nos está dando la mayor clase de nuestro eterno retorno centenario, donde modernización es la cara de la doble moral de la depredación institucionalizada, y la indolencia la única respuesta de una sociedad que no se encuentra.
Las fiestas de Tláhuac terminarán con sus ríos de alcohol vendido, y el evento tradicional con el recuerdo de las mercancías chinas por todos lados, parte del bicentenario del eterno retorno es que la falta de memoria extravía las palabras con la realidad.

Tláhuac D.F
Otoño del 2010

  1. .Eterno Retorno.Concepción del tiempo característica de la filosofía de Nietzsche. Consiste en aceptar que todos los acontecimientos del mundo, todas las situaciones pasadas, presentes y futuras se repetirán eternamente.
  2. Mierdas punk. banda que tenía presencia en varias colonias del municipio de nezahualcoyotl, pero en particuilar la que se sumo al movimiento de solidaridad de apoyo a los damnificados del sismo de 1985, y que se movía en las colonias benito juárez y agua azul. .otras bandas se sumaron al movimiento juvenil marginal como los pañales, los defectuosos, los pibes, y muchos otros mas
  3. Promovido por Movimiento Juvenil Marginal y apoyado por Bandas Unidas de Neza.
  4. Véase en wikipedia: El lumpemproletariado (algunas veces escrito lumpenproletariado y también conocido formalmente en español como subproletariado) es un término marxista de origen alemán. Mediante el mismo se designa a la población situada socialmente por debajo del proletariado, desde el punto de vista de sus condiciones de trabajo y de vida, formado por los elementos degradados, desclasados y no organizados del proletariado urbano, así como aquella parte de la población que para su subsistencia desarrolla actividades al margen de la legalidad o en la marginación social (delincuencia, prostitución, etc.).

viernes, 13 de noviembre de 2009

COOPEROTECNIAS II

Cuando Vicente Fox nos indilga la frase aspiracional de bocho changarro y tele, nos habla de la complicidad cultural entre el poder y la indefensión, de los dominados.
El poder, el cinismo se vuelve cool, haiga sido como haiga sido. El sistema de partidos es la institucionalización del cinismo, pues se dicen fehacientemente demócratas.
Los dominados lucimos los lenguajes fracasados de la indefensión. Una especie coloquial de “pégame pero no me dejes”. Toda una tradición del macho víctima y la misógina que no corta su cordón:
-¿Viejo, primero me pegas o primero cenas?
- Primero te pego vieja
- muy bien viejo”.
Son las costumbres de la indefensión heredada. Esta cultura se vende hasta fashion es, nuestros jóvenes lo practican empezando por regalarle celulares a las novias. Los celos son territorio telcel.
Una trampa, cuando se diseñan políticas públicas de fomento al cooperativismo, es creer que los pobres son solo víctimas, ¿Pues cuantas cooperativas no fracasan por falta de autocrítica? Los peores enemigos del cooperativismo, son los propios cooperativistas. La autocrítica y la crítica constructiva es una aterradora puerta, que desquebraja nuestra historia personal:
Hablar de cultura cooperativa es sintonizar la producción de los lenguajes, de inteligencia y fracaso:
¡Como a mi, si yo soy el fundador del cooperativismo!, ¡gracias a mi la cooperativa se levantó!
La lucha del poder es un veneno en las cooperativas y en las organizaciones sociales, pues siendo pobres quejumbrosos el poder otorgado o ganado se puede volver inmanejable. Ver al pobre como pasivo es una visión, hasta autoritaria. La meritocracia debería predominar sobre el discurso, por mucho que el discurso se vuelva una necesidad. Darnos cuenta cuantos valores e identidades compartimos con la clase dominante, no debe ser fácil sobre todo cuando la academia es la estupidización de la familia a nombre del entretenimiento.
La pobreza es una simbiosis parasitaria entre dominantes y dominados, es una manera de autocomplicidad de los desposeídos, en contra de si mismos. La ricopatía del pobre, esa virtualidad que se estrella en la guerra social de todos contra todos. Esa cultura enferma que detestamos pero compartimos, el mejor culto a la soledad social, es la del mexicano que grita y presume su individualismo ejecutivo, el mal sano placer del mundo empresarial de deshacer al prójimo para escalar el monstruo corporativo.
Infestados con una pizca de poder no dudamos en hacerle un becerro, para ello existe la adulación y la maledicencia, bombas en el centro del cooperativismo, después deudas morales de resentimiento social. Preguntemos a excooperativistas si desearían volver a ser una cooperativa.
En la simbiosis del dominante y del dominado hay axiomas de perpetuación: Dale dinero a un pobre y será más pobre. Cuantas cooperativas familiares se dañaron los lazos por dinero, y sobre todo si era a fondo perdido, la política social está llena de estas historias.
El campo en la ciudad se extingue por esas razones, pero los defensores del pueblo insisten en el victimismo como lucha, el maizeo es solo la estocada final. La historia de la ciudad de México es la historia de esa indefensión. Memoria indefensa porque no la hay.
Los que nos hemos puesto la playera de cooperativistas tenemos de dos sopas, ser cooperativos o ser corporativos, ser genuinos o virtuales, protocolizar por dinero y quedar crucificados en hacienda o diseñar en la praxis y en la teoría los espacios cooperatécnicos de desarrollo gradual. Desarrollar capital social condición al dinero.
Si la pobreza es una condición para la acumulación del capital, para nosotros es la oportunidad para la reeducación compartida, Si el monstruo se cae, no tenemos porque caer con él.
Co-operar tendría una razón fundamental. ¿De que serviría toda la sapiencia social si no nos metemos al círculo del bien hacer? Que nuestro instinto de sobrevivencia nos lleve al romance de la convicción. Preguntémonos y respondámonos ¿será posible? Este es el rompecabezas del cooperativismo.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Tláhuac hoy: La sangre que enseña




"Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos
y decirles que fuimos derrotados. Pero no podremos mirarlos a los
ojos y decirles que viven así porque no nos animamos a pelear."
Mahatma Gandhi

En algún tiempo los que ayer lucharon contra los malos gobernantes se llenaron de indignación y sufrieron muertes. Hoy son los mismos que están sentados en el poder y ejercen la violencia, la ambición se desbordó. ¿Cuál es la enseñanza para los que hoy luchan contra la violencia gubernamental , aprendan de esta experiencia?

El olvido enferma el espíritu, porque la conciencia que nos anima hacer el bien muere, y muere por que en algún momento los defensores del pueblo se sintieron indispensables y se creyeron iluminados con derechos a poseer el poder, pero sobre todo porque el pueblo olvidó su responsabilidad, de pensar, preocuparse y ocuparse, de los asuntos públicos como la salud, la educación, la cultura, la protección al medio ambiente, etc. y dejó ese poder a otros que indigestos se fueron transformando en los nuevos caciques electorales. Olvidamos e ignoramos el corazón colectivo y dejamos que lo invadieran los intereses personales con las armas del poder público.

La sangre enseña que la indiferencia mata, pero puede enseñar que la indiferencia es el desconocimiento de nosotros mismos, pues desde pequeños nos dijeron y nos hicieron sentir inútiles y tontos. Odiamos las matemáticas, odiamos pensar, aprendimos a odiar lo que nos hace sentir responsables, y nunca pensamos esos sentimientos, esos rechazos y caímos en la trampa. En la trampa de ser indiferentes, que hace fútiles el sueño de los jóvenes, y en la matemática del amor nos hace creer que autoconmiserarnos es amor.

Hoy la hora dramática que viven las familias, la historia y la cultura de Tláhuac, son un espejo de nosotros mismos, ¿Lograremos romper las cadenas de una educación pasiva que nos enseñaron a no ser merecedores de ser dignos? ¿Seremos capaces de dirigir nuestro propio destino?.¿Serán capaces las inteligencias jóvenes de aprender que lo único que les queda es hacer las paces con la tierra?

¿Serán capaces los espíritus indignados de organizar el tlapique colectivo del entendimiento? ¿Seremos capaces de generar inteligencia y saber que queremos con la tierra, aun los que no la poseen?. Tal ves si, tal ves no. Tal ves nos iremos mayoritariamente a estrenar los nuevos centros comerciales como modernidad que nos traerá la línea 12. Tal ves los jóvenes serán felices trabajando arduamente o ilícitamente para conseguir la distinción que creen les da una marca de un escaparate ubicado en las exchinampas. Tal ves nos atiborremos de transgénicos, y hormonas; y felices con las longas de la queja caminemos los nuevos Tláhuacas chatarrizados, por la desmemoria de la tierra.

Así es el mundo, así es la ciudad de México, ¿Por que pensar este caos de falsa modernidad sobre el recuerdo de una cuenca chinampera? . Felices en la histeria de las chinampas asfaltadas la modernidad salvaje, no acepta proyectos pensantes de respeto al medio ambiente, por ejemplo: ayer los culhuacanes que se declararon suelos de conservación, hoy son condominios sin memoria.

Hoy no queremos gobernantes corruptos, pero deberíamos saber para que no queremos gobernantes corruptos. La sangre enseña que hoy la organización productiva, agroecolóigica, cultural, educativa, de tolerancia y aprendizaje es el único camino para un mejor futuro de los niños que hoy se encuentran en los brazos consumistas de la televisión y comida chatarra,juguetes y mascotas desechables que no llenan el vacío afectivo-educativo. Engordamos a los niños sin querer, sin saber, sin saber hacer, solo nos queda la fuga televisiva con cerveza de preferencia e indiferencia.

Estamos ante un espejo, que si queremos vernos porque ya nos cansó tanta queja vecinal y poca acción, veremos seguramente que hay mucho que tirar y mucho que construir. Mucho egoísmo que tirar y mucho que platicar y aprender.

La primera defensa de la tierra es la defensa de la ecología humana que da el, acuerdo, la inclusión, la creatividad. Los de arriba tienen su proyecto, la última estación del consumismo, el pueblo con la experiencia de los abuelos, la juventud y sus profesionistas, la unidad de los proyectos agroecológicos de vida, para la valla humana agroecológica de la ciudad.

Hoy la poesis que significa creatividad debe ser compartida, la canción compartida, el grafiti compartido, el ska compartido, la banda compartida, la matemática de sumas y multiplicaciones de saberes compartidas, de chinampas culturales, de trajineras de pensamiento, de ahorros para la vida, co-operativismos de conciencia, compartimiento de siembras de solidaridad, de ahuejotes estructurantes en la navegación libre de la empresa social, la composta autosustentable, la siembra socializada. Es decir dirección de faena coordinadamente.

Este modesto papalote de pensamiento esta al aire, solo quiere el diálogo con Tlapique y agua de sabor.


Septiembre
2009

martes, 24 de febrero de 2009

COOPEROTECNIAS

La indefensión mexicana aprendida es parte sustancial del desequilibrio ecológico. Hoy el desastre ecológico nos enseña las venas vinculantes y los nervios acerados de la ignorancia, de nuestro respirar universal congestionado.

Sin embargo, pareciera una contradicción, que en la obscuridad del ozono, la conciencia del otro y del yo se prefigura una claridad. Que en medio de nuestro desaseo ciudadano, la mirada de desaprobación del niño que ve tirar la basura al adulto, llene la esperanza de la reconstrucción de un nuevo hábitat, de un nuevo ethos.

Sentados frente al espejo, en el metro tal vez miramos nuestra verdadera pobreza, pero conciente o inconcientemente la ignoramos, encerrando al genio que se sabe en el otro, el del símil ciudadano que se transforma en relación a otro y al planeta.

Y mientras el cronos avanza, vivimos y morimos en el congestionamiento vial - en esa piedra cultural del sacrificio de las mercancías rodantes - , engordando la ignorancia-longa de nuestro futuro, exigiendo la liposucción del cambio, para no cambiar.

Por ello el culpable de nuestros males siempre será otro, porque es más cómodo jugar a la inconciencia y a la falta de juicio, quedándonos parados en el desastre universal con nuestras bolsas llenas de cinismo, porque el espejo humeante también es miedo oculto, el miedo de la verdad de las muchas verdades. El miedo es nuestro pan de cada día y pasivos ante la televisión nos pasmamos inactivos ante el torrentes de las malas noticias, que son el gran negocio, producto que nos despierta para seguir peleando un lugar en el amontonamiento de las soledades ciudadanas. La adrenalina a la mexicana como desayuno en la neurosis vial de todos los días.

La pobreza es la ignorancia de poder actuar para cambiar. Sobre esa premisa descansan los grandes problemas que requieren la responsabilidad de todo aquel que se dice ciudadano mexicano y del mundo. Tal es parte de la disertación del presente texto. La otra es la de ir aportando a la comunicación en la reflexión que desde nuestro estar nos toca pensar y repensar como engranajes del gran entramado de la vida.

El reto del Mercado Biocooperativo Tláhuac es aprender a vernos, desde nuestra singularidad y buena voluntad para hacer este barco, una empresa conceptual y factible de desarrollo humano.

Pensar en medio del caos metropolitano, es el inicio de la creación de los verdaderos parajes que surgen de la solidaridad humana. Como sociedad hemos demostrado unidad de acción en la desgracia ,pero no hemos iniciado los proyectos de asertividad, que requieren la constancia, y uno de ellos es el que buscamos con la realización del festival biocooperativo el 31 de enero del 2009, para fortalecer el proyecto de comercialización del cooperativismo agroecológico, educativo y cultural en Tláhuac.


Sembrando palabras

Los saberes sistematizados de apoyo mutuo, el saber ser en conjunto, lo podemos entender como una cooperotecnia.

La cooperotecnia no tiene como fin último la acumulación de capital, sino el desarrollo humano. Si bien la mercadotecnia busca la satisfacción de los deseos y necesidades de sus consumidores meta, la cooperotecnia busca el desarrollo humano en lo económico, educativo, cultural y social. La cooperotecnia son los saberes sistematizados, donde los individuos se implican en el desarrollo de sus comunidades, son asociaciones para lograr colectivamente sus metas, creación diversa de soluciones a problemáticas comunes, considerando las aportaciones de la mercadotecnia como herramienta para comunicar y no sólo vender. La cooperotecnia no sólo es cuantitativa, sino cualitativa; ésta última referida a la calidad de comunidad creada. Esta es una aportación conceptual al cultivo de comunidades.

El término biocooperativo es un concepto vinculante de saberes en trabajo compartido, agroecológico, educativo y cultural, que concibe a la vida como diversa, genuina desde su potencial creativo local en una conciencia universal e infinita. Es la construcción de la autonomía creativa del desarrollo humano, con versatilidad de diversos órdenes, el biocooperativismo es un rizoma social. Para sembrar y cosechar el respeto y la confianza ciudadana.



Desde el observatorio Tláhuac, los jóvenes, la tierra y algo más…

La zona metropolitana de la ciudad de México continúa su desordenado y especulativo crecimiento, la contaminación, el hacinamiento, la degradación de la vida y la destrucción de los ecosistemas son consecuencias de la destrucción de la solidaridad humana; que dan impunidad a la acumulación del capital. Los niveles de ozono que contaminan el espíritu y se suman a la inconciencia de la globalización de la miseria que degrada al planeta.

El mundo desde hace tiempo se ha embarcado en la nave global de los locos, y en nombre de la modernidad y la indiferencia, de la ganancia y la prosperidad, inexorablemente continúa asfaltando las últimas chinampas, las últimas biosferas, para dar paso a los escaparates y unidades habitacionales, de fortunas fáciles sobre sabios ahuejotes, ejemplos locales de nuestra evolución biocultural.

El amor a la tierra se va convirtiendo en el cadáver de la modernidad neoliberal. Los jóvenes estudian para ser ejecutivos de tiempo completo o se ven conminados al desempleo e indefensos, se convierten en el mercado por excelencia del narcotráfico, y la delincuencia. Su juventud rebelde se vuelve contra si misma, diluyendo la esperanza de un posible planeta humanizado. En este mundo los jóvenes no se encuentran, se suicidan en la inexistencia. La distinción mercantil no les alcanza para sentirse libres, han sido abonados al abandono para las siguientes generaciones. La miseria juvenil es un gran negocio.

Y en el desierto de respuestas humanas el dinero, es todo pero nada, pues no es suficiente la impresionante riqueza sobre la impresionante pobreza, y encapsulados en la manipulación de nuestros deseos -que nunca llenan nuestras necesidades vitales - la marca y la última droga, nunca serán el puerto último de la felicidad.

El pesimismo altamente redituable, nos conmina a la sobrevivencia del changarro y/o a una vida cronometrada de trabajar con tiempos extras para vivir eternamente endrogados.

La deshumanización es la mayor depredación planetaria. Si el humano colapsa, entonces nuestras casas, los bellos parajes, también.

La televisión no comunica, sólo vende, no contribuye a construir comunidades, deseduca en el consumismo, genera masas de consumidores, no contribuye a formar sujetos libres, sino a crear públicos consumidores de deseos por mercancías efímeras de bienestar, explota el ego e infantiliza al ciudadano a través del movimiento de sus deseos. La depredación del planeta se da también por los medios masivos de comunicación, desde la deseducación, en primer lugar.

La infantilización de algunos académicos, e intelectuales, es que pretenden explicar la realidad desde la luz de sus conocimientos y desde sus escaparates se vuelven enjuiciadores y diagnostican, sumando sus investigaciones a las largas filas de quejas documentadas que solo les alcanza para subir bonos en el siguiente cheque. La petulancia los distingue, convirtiéndolos en la otra cara de la queja que tanto contaminan, junto con los noticieros sobre el destino manifiesto de la miseria mexicana mundial.

Tláhuac, la ciudad, México, el planeta, degrada su riqueza natural y cada día somos más pobres y la mayor pobreza, es la que ignoramos, la que vemos pero no observamos, la que sentimos pero no entendemos , pues nuestro espíritu ha sido deseducado en los medios masivos de comunicación, en la acrítica escuela y de manera fundamental en la familia.

La acumulación y la compulsión de mayor posesión, de los intereses más poderosos sobre los recursos del planeta, es proporcionalmente directa a la devastación de la naturaleza. La diversidad del planeta es un problema de conquista y transformación del ciclo de los mercados.

El cultivo de alimentos para consumo humano es desplazado por el cultivo de agrocombustibles, que alimentarán a las grandes industrias. La biodiversidad es arrasada por los monocultivos, y culturas locales en contacto con su hábitat, son arrasadas por las grandes marcas y cadenas comerciales. El camino, la alimentación chatarra y hormonal, la macdonalización alimentaria, que es la ocupación de los cuerpos humanos, el tatuaje global en el sobrepeso quejumbroso de una sociedad consumidora e infantilizada.

El exterminio de la biodiversidad también es el exterminio de la identidad y la diversidad cultural. Sin memoria, los esclavos del miedo, son también los de la inconciencia.

En el DF se consumen 44 millones de litros de gasolina y combustibles al día ; en Tláhuac, el entorno rural desaparece a causa de asentamientos irregulares y corrupción, pese a que son áreas naturales protegidas y suelos de conservación. El corredor Tláhuac, Xochimilco, y Milpa Alta forma parte del 2%, que alberga la biodiversidad del planeta .

Los capitalinos contamos con una gran riqueza natural en éstos lugares. A veces los mismos que habitamos a un radio corto a las chinampas no sabemos lo que estamos dejando perder. Los invernaderos y tierras cultivables han sido abandonadas por una ciudadanía que ha perdido el sentido de la sobrevivencia en la organización y el gran cáncer de asfalto los devora. Ahora no importa sembrar la tierra y generar alimentos sanos, ahora nos interesa que los abuelos vendan sus tierras al mejor postor.

Los programas gubernamentales muchas veces no llegan al verdadero campesino, y a falta de transparencia, la información se vuelve exclusiva para unos cuantos, en el abandono de la tierra para otros; y el deterioro ambiental para todos. No es que la tierra no produzca, es que el nutriente humano fundamental de la conciencia y la organización no lo hemos sembrado a esta tierra. La vida tiene sed de la conciencia humana.

Grandes son los sucesos históricos que guarda la tierra de Tláhuac y si el habitante no organiza su voz, esa historia que la tierra alberga, muere. Un Tláhuac sin memoria es un pueblo sin identidad, un Tláhuac sin memoria es un pueblo sin dignidad.

Repensar y entender que somos parte del planeta y de un universo más trascendental, es reflexionar sobre la chinampa, los humedales y la sierra, que nos compelen a actuar a no morir, ¿Pues no somos acaso la flecha de la evolución? ¿No somos lo más granado de la vida? ¿No pesa en nosotros la responsabilidad de la conservación de la vida?

Transfiramos a los jóvenes el conocimiento para el desarrollo de proyectos y empresas sociales con respeto a la vida, donde la tradición se complemente con la tecnología, y deje de ser la herramienta enemiga, y entremos al cambio generacional de un nuevo concepto de modernidad, donde integración sea diversidad. La ignorancia de la diversidad nos encamina al miedo y a la desintegración, la ruta del eterno retorno que no aprende de sus errores y dolores.

Reaprender que nadie es poseedor de la verdad absoluta, es revivir nuestras percepciones sobre la vida y el medio ambiente. Reaprender, es descontaminarnos de la ignorancia, que alimenta el prejuicio.

El que aún posee sus tierras, aún posee la esperanza de la conservación de la vida humana, de su diversidad cultural y del medio ambiente al que le fue dado para cuidar. Eso nos hace diferentes a la destrucción inconciente del que tira la basura, contamina, arrasa cultivos y hábitats, y termina vendiendo su tierra al mejor postor, o del resentido que despoja a su hermano, vocifera su falta de libertad, su esclavismo de interminables deseos insatisfechos frente a los aparadores de un Wal Mart.

La inconciencia es un reto educativo de la vida y la colectividad humana, reconocerlo desde nuestra individualidad, es el principio donde inicia la sanación de la tierra. El ethos que nos enseñaron los griegos surgió por el hábitat externo y acabó como herencia del cultivo del espíritu. Ahora el inicio de la vida en sincronía con la especie humana, inicia desde el ethos de cada uno y la capacidad colectiva de cultivarlo.

En el origen de nuestra evolución cultural y educativa, nos encontramos de manera trascendental, cuando aprendimos a cultivar la tierra, el espíritu colectivo que permitió la evolución cultural.

Esa fue la enseñanza de la tierra al humano, la abstracción fundamental de nuestra evolución que derivó en la creación de las escuelas, esos invernaderos del conocimiento, que hoy deslucen abandonados por las avenidas de Tláhuac, que claman justicia, y la organización de más de un ciudadano, la organización de la inteligencia profunda, para hacer productiva la tierra de nuestros ancestros y abuelos. Esa inteligencia que podemos bautizar como la chinampa trascendental, la chinampa del planeta humanizado.

El humano que devasta al planeta desde su propio ser, hasta llegar a la política y al concepto de competitividad contra la capa de ozono, es un humano banal, egocéntrico y lleno de prejuicios. Vive auto etiquetado y prejuiciando lo diferente a sus estándares de alienación comercial.

La devastación obedece al orden del pensamiento banal y al espíritu quebrantado de un liderazgo mundial de grandes acumulaciones de capital y en evidente decadencia. Porque la pobreza ante todo, es una larga cadena de inconciencias.

Mercado de conciertos y biocooperativismo

El planeta comunica, como esos invernaderos abandonados, como esas tormentas y deshielos planetarios, y pide reconversión de pensamiento y sentimiento, pide nuevos caminos de inteligencia, Pide el trabajo inteligente, el autoconocimiento y reconocimiento en la ayuda mutua y solidaria, pide tapar la caja de Pandora de los prejuicios, y la tregua para desarrollar el músculo inteligente del trabajo para un fin común.

El trabajo cooperativo es la extensión y parte de la trama de la vida, del micelio multiplicador, donde todos sus miembros son la riqueza del conjunto .

Con estas visiones de ser y desde el estar en el planeta Tláhuac, proponemos el mercado biocooperativo para su sustentabilidad, transferencia y autoconocimiento compartido; como cultivo y cosecha permanente. Reconvertir y construir el calendario cultural agrícola, como camino de integración inteligente de filosofías, ciencias, tecnologías y artes del creador glocal. . Es el reto del pensamiento inteligente.

El acto cooperativo como integración de saberes en la organización conciente, es el que se crea en conjunto, entre el teórico y el empírico, entre el académico y el sabio de la tierra, entre el joven y el viejo, entre el vecino local y el del mundo, entre el rebelde sin causa y el que cree en las causalidades, entre el espiritual y el racionalista, entre el enamorado a cielo abierto y el que aprendió hacer su invernadero de amores.

El que co-opera se entrega y trasciende la experiencia de los desamores, para anclar su nave en mejores puertos multiplicadores de confianzas ciudadanas. La institucionalidad ciudadana, templada en la experiencia con su alforja de historias, esperando compartirle a las nuevas generaciones.

El saber, es la purificación del conocimiento, una dinámica circulante de redes de colaboración. El conocimiento compartido no tiene un absoluto, ni sabiduría petulante de individuos convertidos en pequeños dioses de barro, pues el conocimiento como el ser humano es finito y perfectible.

El objetivo educativo, es entender y revalorar las partes como un todo, la complejidad de pertenecer al mundo desde una nueva responsabilidad y convicción, más allá de la realidad de la pobreza de la resignación y del pesimismo, estados del espíritu que abonan grandes ganancias.

El proyecto del mercado biocooperativo, busca comercializar con una conciencia más allá del estándar productivista, busca el desarrollo integral de sus miembros; la cultura, la ecología, la educación, el arte las filosofías dialogantes para el acuerdo para el desarrollo local y humano de Tláhuac.

El proyecto de comercialización busca la creatividad propositiva del otro, busca el acuerdo entre creativos, para crear autonomías como principio de sustentabilidad, busca el equilibrio del ejercicio de la política pública. Busca medir los resultados de la gestión social, documentarlos, reaprenderlos y reproducirlos.
El proyecto biocooperativo busca la formación de organizaciones cooperativas en la práctica, busca la propuesta orgánica de educación en la vida organizacional, busca bifurcarse, extenderse, con nuevos valores y economía humanizada. El todo en cualquiera de sus partes es la verdadera fuerza de la organización cooperativa y solidaria.
El Primer Festival Biocooperativo busca el acuerdo horizontal para desarrollar la producción agrícola y educativa del campo en Tláhuac. Busca el acuerdo para una comercialización con identidad e imagen que comunique y no tan sólo venda.
El Primer Festival Biocooperativo, se plantea la red de las estéticas, el de los lenguajes artísticos y culturales. La siembra y cosecha de subjetividades para el bien-estar en la glocalidad.
Por tal motivo el Festival Biocooperativo convoca a todos aquellos ciudadanos de buena voluntad, al trabajador del campo, al promotor cultural, al artista, al empresario, al profesor de la vida más allá del aula, a los jóvenes que no se confunden con el dolor como estado de vida, ni se abren las venas como moda de indefensión, a implicarse y participar en este proyecto que los invita a desarrollar apoyos mutuos.

En este proyecto se han ido sumando en la organización de la oferta cooperativa:

A nivel de expoventas ornamentales y talleres al grupo de producción Cutzi Huriata cuya responsable es la Ing. Cecilia López Valdés, a los compañeros Cooperativistas de ETHOS, a los compañeros artistas del Colectivo Caótico con su propuesta submetropolitana, al grupo Karma con su nuevo parto discográfico, a los amigos de Urbanrunners con su propuesta de deporte extremo. Se suman a este rizoma, los compañeros de Real de Tláhuac, músicos de raigambre en nuestra comunidad, al grupo de danza folklórica Huitzilihuitl de Tecomitl, Milpa Alta, los compañeros infaltables de la cooperativa Pascual, al igual con los cooperativistas Acatl con una labor importante de vinculación cooperativa, la cooperativa campeón, productora de quesos y hortalizas, labor que le da sentido a la zona chinampera, la música de Son de Maíz, compañeros de largas trayectorias de solidaridad con su arte, la asertividad siempre dispuesta del compañero Vicente Vázquez promotor de los encuentros empresariales, el fotógrafo Alberto Barranco, cronista iconográfico de Tláhuac, al poeta Porfirio García fundador de Poetas en Construcción de Cd Neza, la Rondalla del amor de Sn Andrés, del mágico Mixquic, y muchos otros cronopios cooperativos de este gran ombligo citadino que se irán sumando.

Esperemos vernos y aprendernos pronto, recibiendo al 2009 con la disposición al acuerdo que conjure herencias de interminables quejas, y nos compela a buscar soluciones comunes a problemáticas comunes, para sembrar nuestras creatividades en las infinitas redes de la vida. Por todo lo anterior, va este grano textual de acción y bienvenida.


Tláhuac
Invierno/09
luzdesombras@hotmail.com
http://antelmogarcia.blogspot.com/

COOPEROTECNIAS

La indefensión mexicana aprendida es parte sustancial del desequilibrio ecológico. Hoy el desastre ecológico nos enseña las venas vinculantes y los nervios acerados de la ignorancia, de nuestro respirar universal congestionado.

Sin embargo, pareciera una contradicción, que en la obscuridad del ozono, la conciencia del otro y del yo se prefigura una claridad. Que en medio de nuestro desaseo ciudadano, la mirada de desaprobación del niño que ve tirar la basura al adulto, llene la esperanza de la reconstrucción de un nuevo hábitat, de un nuevo ethos.

Sentados frente al espejo, en el metro tal vez miramos nuestra verdadera pobreza, pero conciente o inconcientemente la ignoramos, encerrando al genio que se sabe en el otro, el del símil ciudadano que se transforma en relación a otro y al planeta.

Y mientras el cronos avanza, vivimos y morimos en el congestionamiento vial - en esa piedra cultural del sacrificio de las mercancías rodantes - , engordando la ignorancia-longa de nuestro futuro, exigiendo la liposucción del cambio, para no cambiar.

Por ello el culpable de nuestros males siempre será otro, porque es más cómodo jugar a la inconciencia y a la falta de juicio, quedándonos parados en el desastre universal con nuestras bolsas llenas de cinismo, porque el espejo humeante también es miedo oculto, el miedo de la verdad de las muchas verdades. El miedo es nuestro pan de cada día y pasivos ante la televisión nos pasmamos inactivos ante el torrentes de las malas noticias, que son el gran negocio, producto que nos despierta para seguir peleando un lugar en el amontonamiento de las soledades ciudadanas. La adrenalina a la mexicana como desayuno en la neurosis vial de todos los días.

La pobreza es la ignorancia de poder actuar para cambiar. Sobre esa premisa descansan los grandes problemas que requieren la responsabilidad de todo aquel que se dice ciudadano mexicano y del mundo. Tal es parte de la disertación del presente texto. La otra es la de ir aportando a la comunicación en la reflexión que desde nuestro estar nos toca pensar y repensar como engranajes del gran entramado de la vida.

El reto del Mercado Biocooperativo Tláhuac es aprender a vernos, desde nuestra singularidad y buena voluntad para hacer este barco, una empresa conceptual y factible de desarrollo humano.

Pensar en medio del caos metropolitano, es el inicio de la creación de los verdaderos parajes que surgen de la solidaridad humana. Como sociedad hemos demostrado unidad de acción en la desgracia ,pero no hemos iniciado los proyectos de asertividad, que requieren la constancia, y uno de ellos es el que buscamos con la realización del festival biocooperativo el 31 de enero del 2009, para fortalecer el proyecto de comercialización del cooperativismo agroecológico, educativo y cultural en Tláhuac.


Sembrando palabras

Los saberes sistematizados de apoyo mutuo, el saber ser en conjunto, lo podemos entender como una cooperotecnia.

La cooperotecnia no tiene como fin último la acumulación de capital, sino el desarrollo humano. Si bien la mercadotecnia busca la satisfacción de los deseos y necesidades de sus consumidores meta, la cooperotecnia busca el desarrollo humano en lo económico, educativo, cultural y social. La cooperotecnia son los saberes sistematizados, donde los individuos se implican en el desarrollo de sus comunidades, son asociaciones para lograr colectivamente sus metas, creación diversa de soluciones a problemáticas comunes, considerando las aportaciones de la mercadotecnia como herramienta para comunicar y no sólo vender. La cooperotecnia no sólo es cuantitativa, sino cualitativa; ésta última referida a la calidad de comunidad creada. Esta es una aportación conceptual al cultivo de comunidades.

El término biocooperativo es un concepto vinculante de saberes en trabajo compartido, agroecológico, educativo y cultural, que concibe a la vida como diversa, genuina desde su potencial creativo local en una conciencia universal e infinita. Es la construcción de la autonomía creativa del desarrollo humano, con versatilidad de diversos órdenes, el biocooperativismo es un rizoma social. Para sembrar y cosechar el respeto y la confianza ciudadana.



Desde el observatorio Tláhuac, los jóvenes, la tierra y algo más…

La zona metropolitana de la ciudad de México continúa su desordenado y especulativo crecimiento, la contaminación, el hacinamiento, la degradación de la vida y la destrucción de los ecosistemas son consecuencias de la destrucción de la solidaridad humana; que dan impunidad a la acumulación del capital. Los niveles de ozono que contaminan el espíritu y se suman a la inconciencia de la globalización de la miseria que degrada al planeta.

El mundo desde hace tiempo se ha embarcado en la nave global de los locos, y en nombre de la modernidad y la indiferencia, de la ganancia y la prosperidad, inexorablemente continúa asfaltando las últimas chinampas, las últimas biosferas, para dar paso a los escaparates y unidades habitacionales, de fortunas fáciles sobre sabios ahuejotes, ejemplos locales de nuestra evolución biocultural.

El amor a la tierra se va convirtiendo en el cadáver de la modernidad neoliberal. Los jóvenes estudian para ser ejecutivos de tiempo completo o se ven conminados al desempleo e indefensos, se convierten en el mercado por excelencia del narcotráfico, y la delincuencia. Su juventud rebelde se vuelve contra si misma, diluyendo la esperanza de un posible planeta humanizado. En este mundo los jóvenes no se encuentran, se suicidan en la inexistencia. La distinción mercantil no les alcanza para sentirse libres, han sido abonados al abandono para las siguientes generaciones. La miseria juvenil es un gran negocio.

Y en el desierto de respuestas humanas el dinero, es todo pero nada, pues no es suficiente la impresionante riqueza sobre la impresionante pobreza, y encapsulados en la manipulación de nuestros deseos -que nunca llenan nuestras necesidades vitales - la marca y la última droga, nunca serán el puerto último de la felicidad.

El pesimismo altamente redituable, nos conmina a la sobrevivencia del changarro y/o a una vida cronometrada de trabajar con tiempos extras para vivir eternamente endrogados.

La deshumanización es la mayor depredación planetaria. Si el humano colapsa, entonces nuestras casas, los bellos parajes, también.

La televisión no comunica, sólo vende, no contribuye a construir comunidades, deseduca en el consumismo, genera masas de consumidores, no contribuye a formar sujetos libres, sino a crear públicos consumidores de deseos por mercancías efímeras de bienestar, explota el ego e infantiliza al ciudadano a través del movimiento de sus deseos. La depredación del planeta se da también por los medios masivos de comunicación, desde la deseducación, en primer lugar.

La infantilización de algunos académicos, e intelectuales, es que pretenden explicar la realidad desde la luz de sus conocimientos y desde sus escaparates se vuelven enjuiciadores y diagnostican, sumando sus investigaciones a las largas filas de quejas documentadas que solo les alcanza para subir bonos en el siguiente cheque. La petulancia los distingue, convirtiéndolos en la otra cara de la queja que tanto contaminan, junto con los noticieros sobre el destino manifiesto de la miseria mexicana mundial.

Tláhuac, la ciudad, México, el planeta, degrada su riqueza natural y cada día somos más pobres y la mayor pobreza, es la que ignoramos, la que vemos pero no observamos, la que sentimos pero no entendemos , pues nuestro espíritu ha sido deseducado en los medios masivos de comunicación, en la acrítica escuela y de manera fundamental en la familia.

La acumulación y la compulsión de mayor posesión, de los intereses más poderosos sobre los recursos del planeta, es proporcionalmente directa a la devastación de la naturaleza. La diversidad del planeta es un problema de conquista y transformación del ciclo de los mercados.

El cultivo de alimentos para consumo humano es desplazado por el cultivo de agrocombustibles, que alimentarán a las grandes industrias. La biodiversidad es arrasada por los monocultivos, y culturas locales en contacto con su hábitat, son arrasadas por las grandes marcas y cadenas comerciales. El camino, la alimentación chatarra y hormonal, la macdonalización alimentaria, que es la ocupación de los cuerpos humanos, el tatuaje global en el sobrepeso quejumbroso de una sociedad consumidora e infantilizada.

El exterminio de la biodiversidad también es el exterminio de la identidad y la diversidad cultural. Sin memoria, los esclavos del miedo, son también los de la inconciencia.

En el DF se consumen 44 millones de litros de gasolina y combustibles al día ; en Tláhuac, el entorno rural desaparece a causa de asentamientos irregulares y corrupción, pese a que son áreas naturales protegidas y suelos de conservación. El corredor Tláhuac, Xochimilco, y Milpa Alta forma parte del 2%, que alberga la biodiversidad del planeta .

Los capitalinos contamos con una gran riqueza natural en éstos lugares. A veces los mismos que habitamos a un radio corto a las chinampas no sabemos lo que estamos dejando perder. Los invernaderos y tierras cultivables han sido abandonadas por una ciudadanía que ha perdido el sentido de la sobrevivencia en la organización y el gran cáncer de asfalto los devora. Ahora no importa sembrar la tierra y generar alimentos sanos, ahora nos interesa que los abuelos vendan sus tierras al mejor postor.

Los programas gubernamentales muchas veces no llegan al verdadero campesino, y a falta de transparencia, la información se vuelve exclusiva para unos cuantos, en el abandono de la tierra para otros; y el deterioro ambiental para todos. No es que la tierra no produzca, es que el nutriente humano fundamental de la conciencia y la organización no lo hemos sembrado a esta tierra. La vida tiene sed de la conciencia humana.

Grandes son los sucesos históricos que guarda la tierra de Tláhuac y si el habitante no organiza su voz, esa historia que la tierra alberga, muere. Un Tláhuac sin memoria es un pueblo sin identidad, un Tláhuac sin memoria es un pueblo sin dignidad.

Repensar y entender que somos parte del planeta y de un universo más trascendental, es reflexionar sobre la chinampa, los humedales y la sierra, que nos compelen a actuar a no morir, ¿Pues no somos acaso la flecha de la evolución? ¿No somos lo más granado de la vida? ¿No pesa en nosotros la responsabilidad de la conservación de la vida?

Transfiramos a los jóvenes el conocimiento para el desarrollo de proyectos y empresas sociales con respeto a la vida, donde la tradición se complemente con la tecnología, y deje de ser la herramienta enemiga, y entremos al cambio generacional de un nuevo concepto de modernidad, donde integración sea diversidad. La ignorancia de la diversidad nos encamina al miedo y a la desintegración, la ruta del eterno retorno que no aprende de sus errores y dolores.

Reaprender que nadie es poseedor de la verdad absoluta, es revivir nuestras percepciones sobre la vida y el medio ambiente. Reaprender, es descontaminarnos de la ignorancia, que alimenta el prejuicio.

El que aún posee sus tierras, aún posee la esperanza de la conservación de la vida humana, de su diversidad cultural y del medio ambiente al que le fue dado para cuidar. Eso nos hace diferentes a la destrucción inconciente del que tira la basura, contamina, arrasa cultivos y hábitats, y termina vendiendo su tierra al mejor postor, o del resentido que despoja a su hermano, vocifera su falta de libertad, su esclavismo de interminables deseos insatisfechos frente a los aparadores de un Wal Mart.

La inconciencia es un reto educativo de la vida y la colectividad humana, reconocerlo desde nuestra individualidad, es el principio donde inicia la sanación de la tierra. El ethos que nos enseñaron los griegos surgió por el hábitat externo y acabó como herencia del cultivo del espíritu. Ahora el inicio de la vida en sincronía con la especie humana, inicia desde el ethos de cada uno y la capacidad colectiva de cultivarlo.

En el origen de nuestra evolución cultural y educativa, nos encontramos de manera trascendental, cuando aprendimos a cultivar la tierra, el espíritu colectivo que permitió la evolución cultural.

Esa fue la enseñanza de la tierra al humano, la abstracción fundamental de nuestra evolución que derivó en la creación de las escuelas, esos invernaderos del conocimiento, que hoy deslucen abandonados por las avenidas de Tláhuac, que claman justicia, y la organización de más de un ciudadano, la organización de la inteligencia profunda, para hacer productiva la tierra de nuestros ancestros y abuelos. Esa inteligencia que podemos bautizar como la chinampa trascendental, la chinampa del planeta humanizado.

El humano que devasta al planeta desde su propio ser, hasta llegar a la política y al concepto de competitividad contra la capa de ozono, es un humano banal, egocéntrico y lleno de prejuicios. Vive auto etiquetado y prejuiciando lo diferente a sus estándares de alienación comercial.

La devastación obedece al orden del pensamiento banal y al espíritu quebrantado de un liderazgo mundial de grandes acumulaciones de capital y en evidente decadencia. Porque la pobreza ante todo, es una larga cadena de inconciencias.

Mercado de conciertos y biocooperativismo

El planeta comunica, como esos invernaderos abandonados, como esas tormentas y deshielos planetarios, y pide reconversión de pensamiento y sentimiento, pide nuevos caminos de inteligencia, Pide el trabajo inteligente, el autoconocimiento y reconocimiento en la ayuda mutua y solidaria, pide tapar la caja de Pandora de los prejuicios, y la tregua para desarrollar el músculo inteligente del trabajo para un fin común.

El trabajo cooperativo es la extensión y parte de la trama de la vida, del micelio multiplicador, donde todos sus miembros son la riqueza del conjunto .

Con estas visiones de ser y desde el estar en el planeta Tláhuac, proponemos el mercado biocooperativo para su sustentabilidad, transferencia y autoconocimiento compartido; como cultivo y cosecha permanente. Reconvertir y construir el calendario cultural agrícola, como camino de integración inteligente de filosofías, ciencias, tecnologías y artes del creador glocal. . Es el reto del pensamiento inteligente.

El acto cooperativo como integración de saberes en la organización conciente, es el que se crea en conjunto, entre el teórico y el empírico, entre el académico y el sabio de la tierra, entre el joven y el viejo, entre el vecino local y el del mundo, entre el rebelde sin causa y el que cree en las causalidades, entre el espiritual y el racionalista, entre el enamorado a cielo abierto y el que aprendió hacer su invernadero de amores.

El que co-opera se entrega y trasciende la experiencia de los desamores, para anclar su nave en mejores puertos multiplicadores de confianzas ciudadanas. La institucionalidad ciudadana, templada en la experiencia con su alforja de historias, esperando compartirle a las nuevas generaciones.

El saber, es la purificación del conocimiento, una dinámica circulante de redes de colaboración. El conocimiento compartido no tiene un absoluto, ni sabiduría petulante de individuos convertidos en pequeños dioses de barro, pues el conocimiento como el ser humano es finito y perfectible.

El objetivo educativo, es entender y revalorar las partes como un todo, la complejidad de pertenecer al mundo desde una nueva responsabilidad y convicción, más allá de la realidad de la pobreza de la resignación y del pesimismo, estados del espíritu que abonan grandes ganancias.

El proyecto del mercado biocooperativo, busca comercializar con una conciencia más allá del estándar productivista, busca el desarrollo integral de sus miembros; la cultura, la ecología, la educación, el arte las filosofías dialogantes para el acuerdo para el desarrollo local y humano de Tláhuac.

El proyecto de comercialización busca la creatividad propositiva del otro, busca el acuerdo entre creativos, para crear autonomías como principio de sustentabilidad, busca el equilibrio del ejercicio de la política pública. Busca medir los resultados de la gestión social, documentarlos, reaprenderlos y reproducirlos.
El proyecto biocooperativo busca la formación de organizaciones cooperativas en la práctica, busca la propuesta orgánica de educación en la vida organizacional, busca bifurcarse, extenderse, con nuevos valores y economía humanizada. El todo en cualquiera de sus partes es la verdadera fuerza de la organización cooperativa y solidaria.
El Primer Festival Biocooperativo busca el acuerdo horizontal para desarrollar la producción agrícola y educativa del campo en Tláhuac. Busca el acuerdo para una comercialización con identidad e imagen que comunique y no tan sólo venda.
El Primer Festival Biocooperativo, se plantea la red de las estéticas, el de los lenguajes artísticos y culturales. La siembra y cosecha de subjetividades para el bien-estar en la glocalidad.
Por tal motivo el Festival Biocooperativo convoca a todos aquellos ciudadanos de buena voluntad, al trabajador del campo, al promotor cultural, al artista, al empresario, al profesor de la vida más allá del aula, a los jóvenes que no se confunden con el dolor como estado de vida, ni se abren las venas como moda de indefensión, a implicarse y participar en este proyecto que los invita a desarrollar apoyos mutuos.

En este proyecto se han ido sumando en la organización de la oferta cooperativa:

A nivel de expoventas ornamentales y talleres al grupo de producción Cutzi Huriata cuya responsable es la Ing. Cecilia López Valdés, a los compañeros Cooperativistas de ETHOS, a los compañeros artistas del Colectivo Caótico con su propuesta submetropolitana, al grupo Karma con su nuevo parto discográfico, a los amigos de Urbanrunners con su propuesta de deporte extremo. Se suman a este rizoma, los compañeros de Real de Tláhuac, músicos de raigambre en nuestra comunidad, al grupo de danza folklórica Huitzilihuitl de Tecomitl, Milpa Alta, los compañeros infaltables de la cooperativa Pascual, al igual con los cooperativistas Acatl con una labor importante de vinculación cooperativa, la cooperativa campeón, productora de quesos y hortalizas, labor que le da sentido a la zona chinampera, la música de Son de Maíz, compañeros de largas trayectorias de solidaridad con su arte, la asertividad siempre dispuesta del compañero Vicente Vázquez promotor de los encuentros empresariales, el fotógrafo Alberto Barranco, cronista iconográfico de Tláhuac, al poeta Porfirio García fundador de Poetas en Construcción de Cd Neza, la Rondalla del amor de Sn Andrés, del mágico Mixquic, y muchos otros cronopios cooperativos de este gran ombligo citadino que se irán sumando.

Esperemos vernos y aprendernos pronto, recibiendo al 2009 con la disposición al acuerdo que conjure herencias de interminables quejas, y nos compela a buscar soluciones comunes a problemáticas comunes, para sembrar nuestras creatividades en las infinitas redes de la vida. Por todo lo anterior, va este grano textual de acción y bienvenida.


Tláhuac
Invierno/09
luzdesombras@hotmail.com
http://antelmogarcia.blogspot.com/

domingo, 28 de septiembre de 2008

El ombligo en Tláhuac



1. Chinampas en un mundo feliz

La queja, nos estandariza en la pequeñez humana, hacinándonos permanentemente dentro del barril cultural de nuestra vecindad nacional. La infantilización y banalización del pobre, es el filón de riqueza para los hombres ricos de México, que destacan para orgullo mediático del país, entre los más ricos del mundo.

Una sociedad banalizada es una gran autoproductora y autoconsumidora de prejuicios, donde la inteligencia erosionada de los ejidos de la creatividad, se cubre de hierbajos que ocultan los desperdicios, en calidad de patio trasero de la existencia y que autocomplacientemente preferimos sea lo que defina nuestro espíritu nacional.

En esta autosegregación consensada dentro del orden del desorden mediático, el changarrismo es la expresión de sobrevivencia, donde la neurótica intolerancia blande su enfermedad sobre el banalmente diferente, la intolerancia es parte del ejercicio del entretenimiento social en listas de epítetos vía you tube , que resimbolizan la desconvivencia como único frente de existencia pública de los jóvenes.

La estampa mexicana se esparce sobre los tejidos existenciales de nuestra sociedad donde risa de lo ridículo de nuestra pobreza, resiste al chiste mediático, chiste que se lava las manos fomentando la tara global, dejando solo la mueca de una cultura hiriente hacia si misma.

La pobreza es la de los pobres trivializados, el de la incapacidad de vernos tendidos en el asfalto, ejecutados por las circunstancias. Morbo y dolor sufriente, la morenez territorio de crucifixión como en el Tláhuac de hoy.

Exhibidos a través del ojo mediático, México en Tláhuac es la casa de los espejos que no se ve, vetados por el ojo electrónico de la televisión privada y su cobertura rentable en millones de pesos, el odio y el rechazo se acunan en el pánico mexicano. El odio es más rentable, la desigualdad se mide en lo peor del ser humano, en su involución cultural tecnificada, a nombre de la sagrada competitividad.La acumulación a tocado la involución y el planeta se sobrecalienta.

En Tláhuac se fronteriza el tiempo, la identidad, el espacio, la frontera verde de la metáfora de la diversidad humana, el de las chinampas que compelen a los urbanitas capitalinos, pero sobre todo al ciudadano local que mira congestionado por la enajenación del ruido visual y acústico, esos raros parajes entre ahuejotes y condominios. Como si tubiésemos prisa por desaparecer, prisa para no pensar, antes de que cierren las casas de préstamo, los bancos y casas de bolsa.

Demonizado el Tláhuaquense, el virus inoculado de violento, le impide mirarse en la capacidad de su fronteridad carnavalesca y rural. A la segregación mediática le sigue la auto segregación cultural, intoxicados por el estigma, su cultura sufre de indefensión, enmudece molecularmente ante su incapacidad de respuestas culturales de inclusión. El pasmo que secunda al tamaño de la inconciencia enferma al ahuejote inteligente.

La demonización del habitante de Tláhuac es una reproducción de estigmas que significan para el orden económico, la pasteurización humana del ciudadano para autogenerarse en mercancía potencial, para los futuros corredores industriales y centros comerciales que el sueño globalizador instalará como realidad unívoca en la futura estación dorada.

El efecto deseducativo es devastador, educación instructiva que no germina porque lo moderno es no hacerlo, los estans de los supermercados, como en el colegio, el saber y la comida deben ser desgranulados, pasteurizados, conocimiento y alimento light, en tanto en nuestras narices, el conocimiento canta sus odas de fiesta, sabor local y comidas; de chinampas, humedales que nos enseñan a filosofar, solo que el ruido y el canal de las estrellas nos convirtieron en entes sin resonancia, y claro que molestará a los endeudados automovilistas, aquellas vacas que caminan cada ves más, largas avenidas, hasta sus pastizales.

Solo el chinampero sabiendo que la tierra enseña sabe que el hacinamiento de asfalto y simbolismos de afectación ambiental a nombre del progreso, en el plano de la conciencia humana, es el verdadero desastre ecológico.

La modernidad a revolucionado los contenidos y los medios para instruir al humano en un estándar de calidad mercantil, y para ello a requerido el empobrecimiento de la palabra. Los monopolios y la concentración de los flujos de capitales en unos cuantos (eufemísticamente le llaman “libre mercado”), rechazan la diversidad vital, la superficialidad les corroe la autocrítica y son ellos como luces bellas que ocupan el lugar trascendental de la diversidad, son la luminosidad artificial, sobre los claros de luna de la conciencia chinampera.

Como si la belleza nos molestara nos prestamos a la pasividad aprendida, porque nos da miedo esos parajes, como las bellas mujeres, como el bello pensar. Nos da miedo ser bellos, por eso no se puede ser libre, porque cuando la belleza se posee las preferimos gordas lo más pronto posible, en una enfermedad de posesión sádica, que la orfandad nos legó, aprendimos a dejarnos solos con dieses y ceros desde la primaria.

Culturalmente derrotados, asfaltamos la fuente metafórica de la vida cultural que nos compele a través de lo que la tierra en Tláhuac aún nos alimenta, pese al Wal Mart tocando las trompetas mercadológicas en nuestra verde fronteridad . Probablemente nuestro infantilismo consiste en no saber ver, en no querer aprender, en no saber observar, en no saber sentir. La estética de la creatividad conceptual, como nunca reclama su fiesta y su disfraz.

El paraíso superficial que se fuma la sociedad para no pensar y sentir el escalivismo del alma, se complementa con la deseducación institucional, enmarcado en empobrecer los estómagos infantiles a la autocrítica frente a la televisión. Un mundo feliz dado por el tabernáculo global de los medios de comunicación, requiere de los carbohidratos desbordados que nos cantan en la angustia de no poder comer solo una, porque no queremos o no podemos, al fin y al cabo la vergüenza, y el verdadero rostro de la deseducación es el de la no aceptación de responsabilidad con nosotros y con nuestra comunidad, porque hemos sido inoculados, porque el profesor tiránico que nos grita al oído, nos estigmatizará en el error.

Por ello vivimos en estado permanente de miedo al error y al regaño social, hemos sido deshabilitados para cambiar y lo único que cambiamos es el uso de suelo, dando entrada al engaño de los paraísos artificiales de la piedra, los cristales y luces atiborrando el Wal Mart para que lo jóvenes pobres y no tan pobres de Tláhuac se realicen en la mercancía imposible de los aparadores, sobre la prehispánica memoria de las chinampas.

Hoy, saber esto ya no logra sacarnos del hoyo, preferimos estar en el hoyo porque nos da pereza pensar nuestra existencia, y porque es la única existencia reconocida, porque la queja es más cómoda que cualquier acto responsable de cambiar y hacer cultivable la chinampa cultural del espíritu tlahuaquense. Hoy el beneficio del miedo para la acción no parece el mayor suelo factible, pues cínicamente llenamos el corazón colectivo de cascajo con la esperanza de que la hierba esconda la muerte de ese suelo de la conciencia, ahora redituable para el flujo dorado de la mercancía humana.

Las modas como ideal social de vida nos a dejado un rostro cultural de cirugías grotescas, la moda y los prejuicios se subrayan como liposucciones para convertirnos en seres más decadentes, liposucción o muerte parece ser la consigna de una anorexia de espíritu colectivo.

La cadena de comerciales no son ingenuos, son instructivos y manuales de consumo, consumir para ser, retórica de la imagen donde la piel morena no es predominante y en todo caso marginal, donde la brillantez de la iluminación nos vende un mundo sin grises, un modelo anglo sajón de pertenecer a través del consumo de la nutrición trasgénica, el auto, la ropa, la marca. Es la génesis mediática de la creación sociocultural, para que el hombre exista sin pensar en esfuerzos intelectuales. El engaño, es el atrofio neuronal. El concepto del mercado es no tener concepto.

Los ejecutivos guardianes de la mercadotecnia mediática, señalarían estas observaciones como resentimientos por no ser parte de la corte del entretenimiento y de manera facilona descalifican y linchan como parte de lo cool del servicio social que la universidad nunca les formó pues esta, por su espíritu ya hablaba televisa

Linchar toda crítica se vuelve siempre contra el linchador, pero la crítica sin propuesta termina en una infopornografía que disfraza el resentimiento, pues no se tiene una semilla solo para comérsela o tirarla, sino también para sembrar.


La nota amarilla es el morbo que revitaliza todas las mañanas las noticias, alimentamos el asombro, sobre el quetzalcoatl atropellado, el morbo del pueblo contra el pueblo, es un negocio muy rentable. La mesa morbosa de un pueblo en sobre peso que en el fondo de su angustia compulsiva siente la ignorancia de no poder ni querer dar, solo observa atónito como su sueldo cada día es más infeliz.

Las generaciones hormonales ya no cuestionan, linchan en un mundo de analfabetismo tecnológico, su espíritu bulímicamente vive el terror frío de un mundo de luces inventadas, el libro yace bajos sus lechos de confusión y al final del día, el silencio atronador de una oscuridad de ignorancias contaminantes, donde se paren a los genios computacionales, sin el espíritu que da la contemplación de los bosques distintos del conocimiento, con un infantilismo que vive en los paraísos de la prostitución estratégica, la doble moral. El estándar emocional que ofrendamos como sociedad decente ante el borrego de oro del libre mercado.

Y congestionados sobre la avenida, (en Tláhuac el paso conejo es nuestro congestionamiento delegacional por excelencia) la desmemoria obstruye dando paso a la desesperación y a la neurosis que provoca (sin saber casi siempre) que somos un país congestionado.


Sin embargo sin mirar, sin querer mirar el ahuejote , volvemos a pavimentar la conciencia, convirtiéndonos, en pensamiento autosecuestrado, con la genética cultural de la inconciencia adquirida de las frustraciones, carne y hueso de la desmemoria, y creemos que modernidad es destruir nuestra cultura. Y somos la raza de bronce que un día ante el mundo injusto, ganaremos el mundial de futbol, con la esperanza endémica reproducida trasgeneracional y virtualmente por la televisión, esperanza endémica que vende en mortecina manera de existir, un ángulo más de la mercantilización humana, el autogol como único juego de existir en la inexistencia creativa.

Extraviados del hogar cultural entre células asfálticas infectados, renegamos del hogar y solos con la patria en una cantina, lamentamos no ser campeones, mientras heredamos el poder unificador de la mordida a nuestros hijos, y es cuando en los ojos de la matria en las horas pico del metro, en las vendedoras del tianguis y casa por casa, en las prostitutas y las que velan a sus hijos, se tragan el mito de la mujer abnegada, casi santa que cree que le basta con sufrir, para quedar en santas irreales y no humanas, que reproducen la auto inequidad femenina.

Con el destino manifiesto de la guerra molecular como estándar de felicidad sobre la infelicidad del prójimo, con el amplio espectro del sufrimiento, aceptamos el mundo feliz de la pasividad y del lenguaje empobrecido, no entendemos, no queremos y no podemos cambiar. Son las bacterias chinamperas de la abulia social.

El hubiera es el limbo de tiempo verbal que se cruza con la falsa esperanza, y sin poder pasar por el corazón , nos trasfiguramos en la sociedad cínica, gracias a la facilitación de la SEP y los rezagos fanáticos de una fe trascendental.

La desecación de las chinampas es parte de la autodemonización, una perpetuidad de una agenda emocional en cadena nacional. En la profundidad de nuestros mantos acuíferos, el estiércol circula luminoso, radiactivamente feliz en la comisura de nuestros labios y nuestros guías trascendentales, al final de la noche son Facundo o Adal Ramones.

El slogan político y cultural funcionalmente real, es el de Televisa que proclama organizar nuestros sueños, donde la capacidad crítica del mexicano es la capacidad de escandalización ante el diferente, como el promovido por el Internet y la verdad construida de víctimas y victimarios por la televisión en el expediente emo. La piedra mediática que esconde la mano.

Pasivos ante la pizarra electrónica, aprendemos que el que no tolera al otro no se tolera a si mismo, diferencias triviales, la fatuidad de las diferencias, la fatuidad mediática convierte el paraje en espacios potenciales de miedo al entorno humano, es el peldaño emocional donde se asientan los proyectos ideológicos de control político, el expediente emo, el expediente Sn Juan Ixtayopan, son el ejemplo de la barbarización, del ciudadano que huye de si mismo depredando el próximo, ahuejote, al próximo diferente.

La astucia de la apolítica es la capacidad de la depredación y la presdigitación de que nada pasa, y lo que pasa nos deja agradecidamente enmudecidos con nuestro captor. Los tlahuaquenses miramos sobre los últimos ahuejotes, expandirse la homogeneización caótica del desarrollo urbano, La erosión de la conciencia que antecede al desequilibrio climático.


Cuando el modelo ideológico y cultural de desarrollo infecta a la opinión, omite la verbalización de las cosas que nos afectan, una especie de infección programada a partir de exponer a los pobres, la morenez periférica como incapaces de convivir, sobre expuestos al ojo nacional e internacional, como los bárbaros de la ciudad, la impotencia silenciosa enlatada en desidia, no entendemos nada y el ciudadano de a pie se le estigmatiza en la producción demonizadora y pirata desde made in Tepito. Con playeras . “Soy de Tlahuac y que”.

La voz luminosa de los sacerdotes mediáticos, desde el emplazamiento único y parcial del monopolio de la realidad que se construye, para la negociación y premiación de la ignorancia, deseducan el espíritu. La manipulación del sueño de la riqueza fácil para analfabetas funcionales, que ponen a prueba su inteligencia en las palabras fáciles todos los días a media noche. Es el sueño nacional de la involución con el que dormimos bendecidos todos los días. No hace falta ser inteligentes para soñar, en tanto apagamos el televisor solo por hoy y todos los días.


Octubre 2008
luzdesombras@hotmail.com